EL VALLE DE ACOR (EL VALLE DE DESGRACIA)
¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a comprometernos sin importarnos las consecuencias, no con hombres, pero con el Altísimo y Soberano Dios? Y logrado aquello, ¿Qué provecho tendrá sino lo has de disfrutar, no te ha de beneficiar? Se asemeja al ladrón, concentrado solo en lograr lo que se propuso, sin importarle en lo absoluto las consecuencias. ¿Qué le hará pensar o creer que aquello le será de bien? Y aunque lograse lo que se propuso, lo que logró fue completar o dar vida a la tentación que en él se formó y que solo ha de desembocar en maldición para él y todos los suyos. ¿Valió la pena dar inicio al esfuerzo, el empeño? Y como consecuencia de los actos de desobediencia: maldición, muerte; enfermedades, prisión. Estas son las justas consecuencias, pero ¿Valió aquello la venta del alma, la vida; integridad, respeto; honor, esfuerzo? Antes de que Acán cayese en este pecado de la prevaricación o estafa, Él había estado en obediencia a la voz de Dios en diferentes encuentros de ...