LIBRADO DE TODAS





Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová.

1.     “Muchas son las aflicciones del justo…”
En esta guerra espiritual, en este camino de fe y confianza en el Señor; hay una voz de alarma y de advertencia. Es como si el Señor nos tomara del brazo, o de las manos como un padre humano; y nos instruye, o nos advierte sobre cosas que vendrán, y el cómo enfrentarlo. Es igual a anticiparnos con lo que se enfrentará mientras estemos en este plano humano. Y el anuncio fue o es del Señor para con nosotros: vas a tener que enfrentar aflicciones, y estas no serán escasas; serán numerosas, cuantiosas; considerables, incontables; grandes y profusos.
Creeríamos que, por haber tenido la voz de alerta de parte del Señor sobre este hecho, cada vez que nos encontrásemos con alguna nos encomendaríamos al Señor y proseguiríamos nuestra marcha de fe confiados en lo que Él estaría por hacer. Pero, tristemente este código de guerra no lo hemos activado como parte nuestra cuando el enemigo trata de atormentarnos o somos enfrentados con cualquier cantidad de descarga que la artillería de oposición no escatima en usar. Siempre departe de los aún no decididos aceptar el hecho que esto es guerra espiritual. Nos quejamos, renegamos; y muchos procedemos con insolencias o descompostura ante hechos que aún están vigentes en este plano humano.
Cuando un soldado es reclutado, parte de su entrenamiento y preparación, es para cobrar resistencia ante situaciones ya sea usual de guerra o ante algunas sorpresivas. Mas, hay un código que deben de seguir no importa qué. Es igual en las filas del Señor.
Es importante que entendamos que esta vida con Cristo, tendrá oposición y pruebas constantes. Sin embargo, no enfrentaremos una batalla sin nuestro general al frente. No estás en el campo de batalla para desertar o ser acribillado por el enemigo; estás para enfrentar como un victorioso en Cristo, ya que Él es quien pelea nuestra batalla; lo que tenemos que hacer es resistir, no negar nuestra fe ante situaciones que no hemos escogido, pero que tendremos que confrontar. Lo que el Señor ante todos los embates nos llama a hacer es, perseverar.
Mientras tengamos vida, siempre habrá desafíos. Siempre habrá situaciones por resolver. De la única manera que no enfrentaremos más momentos de esos que se presentarán, será cuando estemos ante la presencia del Señor.
Pero, ahora entendamos de una buena vez que enfrentaremos aflicciones. Y ¿Qué es aflicción? Esto implica que en instancias en nuestras vidas tendremos desconsuelo, congoja; angustia, desolación; consternación, ahogo; desesperación, tormento. Este camino es inevitable, pero te ha sido anunciado con anticipo; por ende, debemos siempre prepararnos para las embestidas. Esto es: ataques, agresiones; cargas, asaltos. Preparémonos porque siempre habrá algo o alguien tratando de usurpar nuestra paz, en este caminar con Dios. Y es de vital importancia que entendamos que todo aquello tiene su propósito, su razón de ser.
El Señor no permite que nada toque nuestras vidas sin un propósito. Igual como tú no permitirías que nada les aconteciera a sus hijos que usted pudiese impedir, ¿Cuánto más Dios? Y cuando ha tenido que disciplinar a su hijo por amor a él, ¿Cuánto más Dios? Y cuando ha permitido a través de un hecho que aprenda ¿Cuánto más Dios?
Recuerde que el Señor no es quien impide que prospere, que haya sanidad; restauración o liberación. Es Él quien te ha llamado para que puedas ver cosas grandes y ocultas que usted no conoce.

a.     Jeremías 33:3 Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que Tú no conoces.
Cuando esté atravesando:
1.     Tu valle de lágrimas, clama a Mí, y Yo te responderé.
2.     Tu valle de pruebas, clama a Mí, y Yo te responderé.
3.     Tu valle de desconsuelo, clama a Mí…
4.     Tu valle de desesperación, clama a Mí…
Para algunos en la fe, toma una situación crítica para que se acerquen más al Señor; para que haya una comunicación continua. Y aunque esto debería ser, es bueno saber que nuestro Dios, aún mantiene su misericordia y amor incondicional, y nos ampara o ayuda.

b.     “…pero…”
El Señor nos hizo un anuncio fuerte, nos enfrentó con un informe que nos hizo estremecer. Es que lo que quiso fue que su pueblo supiera por lo que tendría que a travesar en obediencia a Él. Ahora en base a ese anuncio, las cosas podrían perder un tanto su atractivo. Pero examinemos este mismo hecho en esta perspectiva. Si solo examinaras con detenimiento a todo cuanto quedarías expuesto al salir de tu hogar, o concentrarte en solo los contras de esta vida; perderías tu entusiasmo por ella, y estarías en camino a la tumba por depresión. Porque mayor son las probabilidades de peligro, que de bienestar.
Empero, ¡Gloria a Dios! Por este hecho, hay una segunda parte del anuncio. Normalmente los peros provienen de probabilidades, de cosas que pudo haber ocurrido, pero que lamentablemente ya no será debido al mal que tuvo su momento mayor. Muy pocos de los peros, representan buenas probabilidades, o un anuncio de bien.
Sin embargo, este pero de Dios es para anunciar: esperanza, salida; restauración, progreso; mejoras, éxito. Esto es lo oscuro que tratará de cubrir o empeñar el camino, pero esta es la luz que garantizo para el que persevera, que permanece; que puso su mano en el arado y no mira hacia atrás, dice el Señor.
Que enfrenta calamidades, mas, no reniega su fe. Que ha atravesado enfermedades, pero que no dejó de depender de su sanador. Que lo ha perdido todo, empero aun en ese estado, no abandona a su Señor.  
Para estos el Señor les ha preparado salida. Esto no es una probabilidad, es un hecho en Él. Es una promesa de Dios, y las promesas del Señor son irrevocables. Si el Señor dijo que de todas saldrás librado, esto es tocante a las aflicciones; entonces tenemos un cheque o un paz y salvo con su nombre, que le permitirá salir de aquella situación, porque esta promesa tiene la firma de Dios.

II Corintios 1:20 porque todas las promesas de Dios son en Él Si, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

Ya que las promesas del Señor en Él están selladas, por Él están garantizadas. Es de entender que nada de Dios puede ser anulado o cancelado. El Señor dijo hay y habrá aflicciones, pero…he aquí la gloriosa promesa del Creador.

c.      “de todas ellas librará Jehová”:
Hay una puerta de salida de cualquiera y toda situación a través del Señor, prometido o garantizado por Dios. Cuando está atravesando o si está atravesando tu valle de aflicción, en qué está enfocado su mirada o tu marco de pensamiento; ¿en el problema o en la salida?
Ya que hemos sido advertidos que habrá aflicciones, pero que hay al igual hay salida de ello; entonces en qué exactamente dirige su pensar. ¿A un Dios de siempre esperanza, o a un Dios que no tiene poder o capacidad suficiente para liberarle? ¿A qué le dará mayor cabida, a sus dudas o esperanza?  
Esta en el campo de guerra, se recibe el informe que hay minas que han sido puestos en el camino para que detonen al menor descuido. Está ante retroceder y caer en manos de sus enemigos, o avanzar cauteloso ante la oportunidad de poder llegar a un punto, en donde será aquél quien venza a su enemigo. ¿Cuál será tu decisión?
Dios le hace saber que por más campo minado que haya, por más fuerte que sea la batalla o aquellas situaciones ahogantes o desesperantes; Yo tengo una salida preparado para ti, para que puedas salir de ello triunfante.
En toda aflicción créale a Dios, cualquiera que sea la actual situación; hay una salida preparado por Él.
Job perdió absolutamente todo, estuvo en un valle de dolores, de labios de su propia esposa escuchó:
1.     Job 2:9 ¿Aún te mantienes en tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!
Igual como la voz insensata de la esposa de Job, abundan esas voces que nos rodean; y peor aun nuestra voz interna.
Pero Job tuvo una respuesta para esa voz que escuchó.
2.     Job 2:10 Él le dijo: como suele hablar cualquier mujer insensata, así has hablado. ¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?
En todo esto no pecó Job con sus labios.
Hazle recordar a tu vida, que hay esperanza en el Señor; a esas voces externas, que esperas la salida que Dios te ha preparado. Confiesa solo con tus labios lo que bendiga a tu Señor, y no caigas en pecado de quejas e incredulidad. Abandona el por qué Señor… e inicia el cambio a: estoy esperando Señor esto o aquello que me tienes preparado, esa salida o puerta abierta por la cual entraré y recibiré de mi Dios.
En medio de esas abundantes aflicciones, en medio de toda esa perdida, dolor; hubo una salida de Dios, hubo una respuesta de Dios al que esperó, y estuvo dispuesto a obedecerle. Igual como lo hizo para Job, lo hará por aquél que sea un violento para Cristo, aquél que esté dispuesto a esperar no importa qué en el Señor.
3.     Job 42:10, 12…Jehová le quitó la aflicción; y aumentó el doble de todas las cosas que habían sido de Job.
Jehová bendijo el postrer estado de Job más que el primero…

Querrá esto decir que Job no habrá tenido más pruebas o situaciones, desde luego que no. Pero la diferencia es cuando puede confesar:
a.     …porque yo sé en quien he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (2 Timoteo 1:12)
No es un hombre del que dependo o confío, es de Dios en que estoy esperanzado.
b.     …libras al afligido del más fuerte que él… (Salmo 35:10)
Usted no estás a la merced del que es más fuerte que su persona, usted está a la merced de la fidelidad de Dios, en su fiel promesa de hacer una obra especial para todo aquél que en Él permanece.
Aunque tuvieras que entrar a un horno de fuego, o una fosa de leones u otras persecuciones; no pregunte por qué, haga memoria, Él no le va a fallar. Lo que necesite para aquella hora, lo recibirá de Él.

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