UNA VIDA INCUMPLIENDO NO COSECHA EL CIENTO POR UNO (CUANDO LO ESENCIAL ESTÁ – YA ES SU REALIDAD)
El día de hoy se propaga la enseñanza del ciento por uno, pero, no se destaca, no se subraya el hecho que no es por lo que usted solo ofrenda, sino, por su forma de vida el cual no puede ser algo esporádico, sino, su realidad día a día.
Habrá alguien que posible manifestará que conoce de casos en donde aún con irregularidades en ese ministerio o vida han sido prósperos. Ante tal comentario se podría dejar expresado:
Romanos
9:18-21
18- De manera que de quien quiere,
tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.
19- Pero me dirás: ¿Por qué, pues,
inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?
20- Mas antes, oh hombre, ¿quién
eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo
formó: ¿Por qué me has hecho así?
21- ¿O no tiene potestad el alfarero
sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para
deshonra?
Toda acción del Señor tiene un por qué y un propósito, por ende, no se entenderá todo en su extensión (“…Sus caminos son insondables o indescifrables”), mas, en medio de todo Él se glorificará y logrará sus propósitos.
Esto fue lo que confirmó o permitió que se hiciera la promesa de Jehová sobre la vida de Abraham y es el Creador quien lo enuncia:
Génesis 26:5 …por cuanto oyó mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
Examinemos:
1. Oyó mi
voz: Cuando el Señor se le acercó y lo llamó, aunque hasta ese momento él no
tenía conocimiento del Dios vivo, esa sensibilidad interna que posee todo
hombre a la presencia del Creador se activó. Abraham entendía que aquello que
escuchaba no era algo que podía desatender, no era algo que necesitaba que alguien
le explicara, no era algo que debería rechazar. Él no tuvo ningún conflicto en
ese momento, aún no teniendo conocimiento.
Es que la sola presencia de Dios, su voz Activa en todo hombre señales de alerta y de reverencia, ¿el qué usted hará con ese instante eso sólo lo sabe el Creador?
El Hacedor le comunicó o le hizo saber cuál debería ser su proceder o la acción a tomar y no lo cuestionó. Esa reverencia que hubo de inmediato, esa sumisión que proyectó su vida, esa acción sin pensar y analizar fue la tomada.
¿Cuánto no se ha perdido por tratar de analizar las ordenanzas del Creador? ¿Cuánto usted no ha atrasado en su propia existencia por detenerse a razonar lo que ciertamente es y siempre será de bendición para su vida?
Si el Espíritu de Dios se ha llegado a usted en el lugar que usted se encuentra, esa acción es para rescatarlo y darle la respuesta, la salida del lugar en que usted está.
Y primeramente antes de bendecirlo con bienes materiales, Él lo ha de bendecir con lo que es lo primordial o principal, su salvación.
Allí es donde inicia todo:
Apocalipsis 3:20- He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Y al igual deja claramente establecido que después de atender lo más importante lo secundario vendrá por añadidura.
Mateo 6:33- Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Lo que promete Dios es que cuando has acatado y has dado prioridad a tu vida, tu alma, a restablecer el orden divino en ello, entonces ya has alineado las cosas que vendrán por añadidura, ya que es promesa de Dios.
Viviendo bajo la justicia del Hacedor, implica que usted vive conforme a una vida justa en todo lugar y en todo momento, nuevamente se reitera que no es una acción o comportamiento esporádico.
¿Cuántos no hay reclamando la promesa de Abraham sobre sus vidas y no viven conforme a los preceptos del Rey de Reyes?
Abraham vivía baja las leyes y vivía conforme a ella, es lo que declara las Sagradas Escrituras.
Abraham guardó (rigió o administró su vida conforme a ello):
1. Los preceptos
(las normas, las pautas) de Dios.
2. Los
mandamientos (los decretos, los edictos) del Creador. Él entendió que no eran
sugerencias, y que no era nada debatible o que requería su opinión sobre ello o
el estar de acuerdo o no.
3. Los
estatutos (reglamentos, ordenanzas). Su vida se alineaba conforme a ellos.
4. Las leyes
(las constituciones o las legislaciones espirituales).
Dios bendice la obediencia, el Señor recompensa la entrega incondicional y permite que haya prosperidad, porque la prosperidad proviene de Él, de manera justa y balanceada.
Este es la promesa de Dios tocante a la prosperidad:
Marcos 10:29-30. Respondió
Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa
de mí y del evangelio,
30 que no reciba cien veces más
ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas,
madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida
eterna.
No hay nada que usted esté dispuesto a dejar
por amor al Señor o en obediencia a Él, que no reciba de manera que sobreabunde,
ya que nada, ni nadie jamás podrá superar lo que Dios dispone y dará a todos
aquellos enteramente sometidos y entregados a Él. Aquellos que no han
antepuesto emociones, sentimientos, preferencias, bienes, posesiones en su
servicio o compromiso al Creador.
Es conforme a esta realidad que usted se ha
instalado para recibir su ciento por uno departe de del Hacedor.
Comentarios
Publicar un comentario