LA PAZ EN TERRENO DESPEJADO
Eres añorada,
Mas, el deseo no te conquista,
Ya que hay un precio,
Que dispuestos, no están todos,
A pagar.
Se le ha buscado, entre ruinas,
Entre armas, violencia;
Entre lingotes de oro,
Entre argumentos, irrisorios,
Que detonan violencia, por su falsedad.
Se ha tomado, lo mejor para el hombre,
Depósito hecho, en un lugar perdido,
Ya que, por más que se esfuerzan,
No lo han podido, encontrar.
Es la armonía del alma,
Es el canto en la calma,
Es el sabio en tormentas,
Con respuestas, que provecho da.
Es el de casta blanca,
El de luz y aurora,
El de voz apacible, clara,
Comunicando, veracidad.
Es el disciplinado, de siempre,
El maestro de leyes,
Igualdad para todos;
No oportunista, mercenario,
Traidor.
Es el tiempo, de campañas,
De siembra, progreso;
Porque distracción, no presente,
Es el curso, para avanzar.
Es el arte, el canto,
La prédica, la risa;
El juego de niños,
Tiempo de bodas,
El estudio, la bondad.
Es amor al vecino,
Identidad, del buen juicio,
Respeto, a los hombres,
Honestidad, en acuerdos.
Es silencio, es euforia,
Es celebración, felicidad;
Envejecer, crecimiento;
Muerte, no por violencia,
Enfermedad o natural;
Es tiempo de siembra,
Tiempo de siega;
Tiempo de caza,
Tiempo de festejar.
Es el vuelo de palomas,
El trinar de las aves,
El viento de verano,
El sonido del rio;
La marcha, de independencia,
Es la hora, de izar las banderas.
Es el aliento, limpio,
El sudor del atleta,
El ensayo, de la orquesta;
Es el tenor, interpretando,
El compositor, escribiendo.
Es la luna, contemplada,
Sin nostalgia, por distancia,
En lugares, que antes belicosos,
Separaron familias.
Es el canto del gallo,
Por el amanecer, en el campo;
Es el sonar de los coches,
En su recorrido, al trabajo.
Es la promesa, de un mañana,
Es lo que despide, la guerra;
Es la frontera, respetada,
Son los derechos, concedidos.
Es el pastel en la mesa,
El refresco, hecha en casa,
El correr del adolescente,
Hacia el juego, del que desea,
No estar ausente.
Es la dieta seleccionada,
Por escogencia,
No imposición;
Es la fila formada,
Por el especial, de hoy.
Es el gobierno,
Del líder idóneo,
De los nombrados justos,
Del cumplimiento de leyes,
Que resguardan, el bien de todo hombre.
Es el derecho respetado,
Es el sufragio, usado,
Es la libertad, de errar,
Es la entereza, de corregir.
Es el colegio en su jornada,
Es la labor, de ocho horas;
Es el sueño, el empeño,
El espacio, para evolucionar, incremento.
Es la vigilancia,
Es el cuidado,
De no violar territorios,
Pertenecientes, a otros.
Es el esfuerzo de edificar,
Progreso, afianzamiento,
Ciencia, inventos;
Comercialización, entre pueblos,
Beneficios de todos,
Sin opresión.
Es cese de fuego,
Ejércitos cooperando,
Para el bienestar, de necesitados,
En lugares distantes,
Campiñas, casi olvidadas.
Es la cama del enfermo,
Con atención, cuidado;
Es posibilidad del cambio,
Porque nadie, los detiene.
Es el diario anunciando,
Plazas para mejoras,
Porque todo avanza,
Como la barca, con el viento,
A favor.
Es el té de menta,
Es el olor que penetra,
En horas, tempranas de la mañana,
Invitando, a catar.
Es la novia y su boda,
El galán y su escogida,
En busca de la fecha,
Para hacer oficial, las nupcias.
Es la quietud de la noche,
El amanecer glorioso,
La frescura de la mañana,
El deseado atardecer.
Es la vida, esperanza,
Es la fe, alabanzas,
Es las gracias,
Al Dios soberano,
Por su bondad, en guardarlos.
Es el domingo en la iglesia,
Es el coro, en el templo,
Son los ensayos, en la semana,
Que prepara, su rendición.
Es el compás, en crescendo,
Es el ritmo de arpegio,
Es la danza de alegría,
Es total, camaradería.
Es la pesca,
Son los paseos;
Es el parque,
Son los juegos;
Es la celebración,
De un año nuevo.
Es graduación,
Ingresos a universidades;
Es el gimnasio,
Los disciplinados;
Es el estadio,
El juego, de pelota.
Es la industria,
Es el comercio;
Es el buen uso,
Del conocimiento;
Que ofrece a todos,
Lo que puede dar.
Son las aulas llenas,
Con promesas, del mañana;
Docentes impartiendo,
Sana enseñanza.
Es el ahorro del padre,
El esfuerzo de la madre,
Es el hogar brindado,
Son las compras, en el mercado.
Cuando hay armonía,
Las más dulces voces,
Se entrelazan;
Creando sonidos,
Que, en revueltas, no se ubican,
Ya que sentido de tono,
Por lo alterado, se ausenta.
¿Qué voz se escucha, al detonar del misil?
¿Qué razones se atiende, cuando hay fatalidad?
¿Quién guarda compostura, cuando el dolor ahoga?
Cuando torrentes de mal, invaden el suelo.
¿Quién puede razonar, con hostilidad?
¿Quién, podrá informar al soberbio, su violación?
Excepto, que se esté en el lugar,
En donde, cesó la violencia,
Y el respeto, es el nuevo inquilino.
Se reconstruyen los muros,
Cuando no hay que temer,
Al dar la espalda;
Se preparan los materiales,
Cuando todo, está sereno.
¿Cuánta pérdida ha habido,
Por mala administración,
De tiempo concedido?
En donde despliegue, de opresión,
Fue el trago amargo, de los que habitan.
Mas el cambio, proclama,
Salud, ánimos recobrados,
Retomo de valores,
Nuevas conquistas, hazañas.
Fue en la concordia,
Cuando se dio inicio,
A las diferencias resueltas,
A la necedad, descanso;
Es que lo han destituido,
Mas el cree que fue jubilado.
Acuerdo es, el toque a la puerta,
No para obligar a hacer,
Mas para sí, explicar,
El mejor camino,
Para en amistad habitar.
Fue Jesús, quien dijo,
Que su paz brindaba,
Para todos dejaba;
No semejante, a la del hombre,
Que, con poco, se altera.
Más la de Él sobrepasa,
Todo entender;
Algo que pareciera,
Imposible de ser,
Pero, fue lo brindado,
Sólo hay que aceptarlo.
Porque perfecto es,
Todo, cuanto Él hace,
¿Cómo, podría faltarle,
Ingrediente a lo preparado?
Que procede, del mismo cielo,
Que brota, del trono de Dios.
El mundo inicia,
Y luego cesa;
Las guerras comienzan,
Para luego contener;
Mas la violencia habló,
Solo la paz, reestableció.
Territorios opuestos,
Guerra, paz;
Mas uno, tiene estado,
De reinar, firmeza.
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