ANUNCIO DE JESÚS SOBRE JERUSALÉN (El cumplimiento de lo Anunciado)
Mateo 10:16-25:
Aunque dentro de este pasaje hay eventos que se
entrelazan con eventos venideros, lo que examinaremos en esta instancia será el
evento tocante a la nación de Israel que se cumplió tal cual Jesús les dijo que
acontecería.
Hay un envío de nuestro Señor, una comisión a los
discípulos, y al igual deja establecido claramente que es una asignación que
conlleva peligro, amenazas y ciertamente constante acoso.
Las ovejas entre los lobos, estas siempre están en
peligro porque son indefensas, pero cuando el Pastor las ha enviado entre estos
depredadores, no las ha enviado para alimentarlos o ser devorados por ellos.
Aquellos lobos tendrán una situación que no habían antes tenido, aquellas
ovejas sabrán cómo evitarlos y eludirlos.
Habiéndoles enviado hacia el pueblo de Israel al igual
les hace saber de dos prácticas que tenían que desarrollar y poner en práctica
en medio de lo que allí harían:
1. Tienen que ser prudentes entre
los lobos, tienen que ser avisados como una serpiente. Jesús jamás usaría una
palabra o la semejanza a un animal suelto lo ligeramente, dando a entender que
habrá constantes peligros y tretas, ya estando advertidos tienen que utilizar
la estrategia de la serpiente, ellas saben cómo moverse entre aquello que los
rodea, evitar el peligro y llegar a su objetivo, el Maestro les dijo, esto
haced o practicad.
2. Tienen que ser sencillos como
una paloma para dejar el testimonio del amor de Cristo. No fueron o han sido
enviados para hacer un despliegue de conocimiento, para tratar de impresionar
con sus argumentos.
La misión es hacer
saber al pueblo que el objetivo del mensaje es dejarles saber:
a. El cómo salir del camino de
error, de ese camino contrario a lo establecido por el Señor, y poder llegar al
“Camino” que los conducirá devuelta al Creador, el cual es Jesús.
b. Hacerles ver con toda
sencillez y claridad cuanto han escuchado que los ha alejado de la “Verdad”
absoluta y aceptable por el Padre Celestial, el cual es su Único Hijo, el
Mesías, el cual han tenido y tuvieron entre ellos.
c. Introducirlos a la “Vida” real
y en abundancia el cual les ha faltado y nunca alcanzarán sino es a través del
Señor Jesucristo. No una vida religiosa, una vida en continua comunión con su
Dios, el cual sólo es a través de Jesús.
Los discípulos fueron advertidos por Jesús que:
·
Serán llevados, entregados a concilios (estos son tribunales judíos de
cada localidad. Estos tenían autoridad en cuestiones internas de los judíos,
especialmente los religiosos).
·
Serían azotados en las sinagogas.
·
Serían llevados ante gobernadores y reyes por causa de su Redentor,
Salvador y Maestro.
Esta sería la copa que tendrían o tendrían que beber
los discípulos. Y en medio de todo aquello le hace saber el Señor que aquella
hora en que todo aquello acontecería, a ellos les sería dado lo que habrán de
hablar, el Espíritu de vuestro Padre será el que hablará en ellos. Todos estos
hechos son para que aquellos reciban testimonios sobre Jesús. Cuánta ama Dios a
su creación que aún en medio de situaciones como nunca antes vivido, los suyos,
sus discípulos estarían parados en la brecha para mantener las puertas de
oportunidad para arrepentimiento.
...porque Yo os daré Palabra y sabiduría, la cual no
podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan (Lucas 20:15).
Aquél que no es creyente de los familiares los
entregarán a muerte, al igual será con un padre a su hijo, el hijo o los hijos
para hacer morir a los padres.
El odio será notoriamente intenso por causa de Jesús
para con los suyos, esto será por todos los que están en contra del Salvador.
Acordaos de la palabra que Yo os he dicho: “El siervo
no es mayor que su Señor”.
Si a Mí me han perseguido, también a vosotros os
perseguirán: si han guardado Mi Palabra, también guardarán la vuestra.
Pero todo esto os harán por causa de Mi nombre, porque
no conocen al que me ha enviado (Juan 15:20- 21).
Por el amor a Cristo, por tenerlo como Rey y Señor,
habrá un alto precio que pagar, ya que el Redentor así lo ha dejado entendido a
su pueblo, sí vendrán o se intensificarán esos tiempos.
...pero el que persevera hasta el fin, este será salvo
(Mateo 10:22).
Lo que allí se hace saber que durante esa etapa el
Señor los guardaría.
Cuando Jesús dejó en claro lo que acontecería a los
discípulos, la destrucción, el peligro, la persecución; les hizo saber que en
medio de todo aquello que no claudicaron, dejaron de perseverar en la fe y de
estar en continua reubicación, de ir en ciudad en ciudad (huir de uno a otro),
ya que en toda aquella persecución en Él estarían a salvo, serían guardados.
Ya que lo que se estaría atravesando no tendría
paralelo, hasta ese momento no habría nada semejante o igualado.
Lo que allí acontecía en Jerusalén es lo que en el
libro profético de Daniel es conocido como la abominación desoladora (Daniel
9:27, 11:31). La aplicación es especialmente a la destrucción de Jerusalén y la
profanación del Templo por el ejército romano, lo cual tuvo lugar en el año 70
d.C. (después de Cristo).
Examinemos aquello que quedó documentado sobre lo que
se atravesó el año 70 d.C.:
1. La destrucción de Jerusalén en el año 70
después de Cristo, por los romanos, bajo la dirección de Tito.
2. Ni un solo cristiano pereció en la destrucción de Jerusalén después que los soldados romanos, al mando del general Cestio
Galo, hubieron rodeado la ciudad, abandonaron de pronto el sitio de una manera
inesperada y eso cuando todo parecía favorecer un asalto inmediato. Perdida ya
la esperanza de poder resistir el ataque, los sitiados estaban a punto de
rendirse, cuando el general romano retiró sus fuerzas sin motivo aparente para
ello. Empero la previsora misericordia de Dios había dispuesto los
acontecimientos para bien de los suyos. Ya estaba dada la señal a los
cristianos que aguardaban el cumplimiento de las palabras de Jesús, y en aquel
momento se les ofrecía una oportunidad que debían aprovechar para huir,
conforme a las indicaciones dadas por el Maestro. Los sucesos se desarrollaron
de modo tal que ni los judíos ni los romanos hubieran podido evitar la huida de
los creyentes). En la época del sitio, los judíos habían acudido numerosos a
Jerusalén para celebrar la fiesta de los tabernáculos y así fue como los
cristianos esparcidos por todo el país pudieron escapar sin dificultad.
Inmediatamente se encaminaron hacia un lugar seguro, la ciudad de Pella, en
tierra de Perea, allende el Jordán.
3. La ciudad fue sitiada en el momento de la Pascua, al mando de Tito,
cuando millones de judíos se hallaban reunidos dentro de sus muros. Los
depósitos de provisiones que, de haber sido conservados, hubieran podido
abastecer a toda la población por varios años, habían sido destruidos a
consecuencia de la rivalidad y de las represalias de las facciones en lucha, y pronto
los vecinos de Jerusalén empezaron a sucumbir a los horrores del hambre.
Una medida de trigo se vendía por un talento. Tan atroz era el hambre, que los
hombres roían el cuero de sus cintos, sus sandalias y las cubiertas de sus
escudos. Muchos salían durante la noche para recoger las plantas silvestres que
crecían fuera de los muros, a pesar de que muchos de ellos eran aprehendidos y
muertos por crueles torturas, y a menudo los que lograban escapar eran
despojados de aquello que habían conseguido aun con riesgo de la vida. Los que
estaban en el poder imponían los castigos más infamantes para obligar a los
necesitados a entregar los últimos restos de provisiones que guardaban
escondidos; y tamañas atrocidades eran perpetradas muchas veces por gente bien
alimentada que sólo deseaba almacenar provisiones para más tarde.
4. Millares murieron a consecuencia del hambre y la pestilencia. Los
afectos naturales parecían haber desaparecido: los esposos se arrebataban unos
a otros los alimentos; los hijos quitaban a sus ancianos padres la comida que
se llevaban a la boca, y la pregunta del profeta: "¿Se olvidará acaso la
mujer de su niño mamante?" recibió respuesta en el interior de los muros
de la desgraciada ciudad, tal como la diera la Santa Escritura: "¡Las
misericordiosas manos de las mujeres cuecen a sus mismos hijos! ¡Éstos les
sirven de comida en el quebranto de la hija de mi pueblo!" Isaías 49:15;
Lamentaciones 4:10.
5. Los jefes romanos procuraron aterrorizar a los judíos para que se
rindiesen. A los que eran apresados resistiendo, los azotaban, los atormentaban
y los crucificaban frente a los muros de la ciudad. Centenares de ellos eran
así ejecutados cada día, y el horrendo proceder continuó hasta que a lo largo
del valle de Josafat y en el Calvario se erigieron tantas cruces que apenas
dejaban espacio para pasar entre ellas. Así fue castigada aquella temeraria
imprecación que lanzara el pueblo en el tribunal de Pilato, al exclamar:
"¡Recaiga su sangre sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!" Mateo
27:25.
6. De buen grado hubiera el emperador Tito hecho cesar tan terribles
escenas y ahorrado a Jerusalén la plena medida de su condenación. Le
horrorizaba ver los montones de cadáveres en los valles. Como obsesionado,
miraba desde lo alto del monte de los Olivos el magnífico templo y dio la orden
de que no se tocara una sola de sus piedras. Antes de hacer la tentativa de
apoderarse de esa fortaleza, dirigió un fervoroso llamamiento a los jefes
judíos para que no le obligasen a profanar con sangre el lugar sagrado. Si
querían salir a pelear en cualquier otro sitio, ningún romano violaría la
santidad del templo. Josefo mismo, en elocuentísimo discurso, les rogó que se
entregasen, para salvarse a sí mismos, a su ciudad y su lugar de culto. Pero
respondieron a sus palabras con maldiciones, y arrojaron dardos a su último
mediador humano mientras alegaba con ellos. Los judíos habían rechazado las
súplicas del Hijo de Dios, y ahora cualquier otra instancia o amonestación no
podía obtener otro resultado que inducirlos a resistir hasta el fin. Vanos
fueron los esfuerzos de Tito para salvar el templo. Uno mayor que él había
declarado que no quedaría piedra sobre piedra que no fuese derribada. Un soldado romano, sin ser visto, arrojó una
tea encendida entre los goznes de la puerta y en breves instantes todo el
edificio era presa de las llamas. Los oficiales se vieron obligados a
retroceder ante el fuego y el humo que los cegaba, y el noble edificio quedó
entregado a su fatal destino.
7. "Dentro de los muros la carnicería era aún más horrorosa que el
cuadro que se contemplaba desde afuera; hombres y mujeres, jóvenes y viejos,
soldados y sacerdotes, los que peleaban y los que pedían misericordia, todos
eran degollados en desordenada matanza. Superó el número de los asesinados al
de los asesinos. Para seguir matando, los legionarios tenían que pisar sobre
montones de cadáveres (Milman, Historia de los Judíos, libro 16).
8. Destruido el templo, no tardó la ciudad entera en caer en poder de los
romanos. Los caudillos judíos abandonaron las torres que consideraban
inexpugnables y Tito las encontró vacías. Contemplólas asombrado y declaró
que Dios mismo las había entregado en sus manos, pues ninguna máquina de
guerra, por poderosa que fuera, hubiera logrado hacerle dueño de tan
formidables baluartes. La ciudad y el templo fueron arrasados hasta sus
cimientos. El solar sobre el cual se irguiera el santuario fue arado "como
campo." Jeremías 26:18. En el sitio y en la mortandad que le siguió
perecieron más de un millón de judíos; los que sobrevivieron fueron llevados
cautivos, vendidos como esclavos, conducidos a Roma para enaltecer el triunfo
del conquistador, arrojados a las fieras del circo o desterrados y esparcidos
por toda la tierra.
Hay instancias en que la documentación de eventos
pasados, la historia secular en algunas oportunidades hacen que se pueda
ampliar un tanto más y poder así apreciar algo más de lo que el Señor dijo que
sería y que imposible es que no se cumpliría o se haría realidad.
La Palabra de Dios no tiene necesidad de externos para
validarlo, empero la documentación externa para incrédulos aporta una base
humana de hacerles ver que este mundo no está regido por accidentes o
aconteceres al azar, el hombre en control absoluto.
Este es un
mundo regido por el Creador, y aquello que tiene que darle uso para lograr su
propósito ciertamente así lo hará para su gloria.
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