LA VOZ DE DIOS PARA SU PUEBLO (CONFRONTANDO TODO CON DENUEDO)
Cuando el hombre se ve frente a grandes desafíos todo
cobra otro sentido, otra dirección, hasta que logre nuevamente estabilizar las
cosas si es que sobrevive ante la devastación o peligro que aquello
involucraba. Mas, cuando se ve frente ante algo que hasta cierto punto no se
asemeja a nada que hubiese estado expuesto, entonces hay o se crea una actitud
más vulnerable ya que no se sabe exactamente qué esperar ante el desenlace de aquella
situación que podría representar para muchos la inminente muerte.
El querer sobre vivir ante cualquiera epidemia o enfermedad que pudiese ser terminal es entendible ya que todos han sido creados para vivir, no para morir. Pero, a consecuencia del pecado en el mundo por desobedecer a Dios, este es el pago que todo ser viviente tendrá que encarar.
Para el hombre sin el Señor en sus vidas, es entendible que gracias a lo que vive el mundo hoy, todos afectados de igual manera y con los mismos desenlaces (entre vida o muerte), para estos no es sorprendente que el pánico, el pavor es la amarga copa que beben a cada momento. Completamente sumergidos en la s redes sociales, apegados a sus computadoras, sus televisores, agigantan el temor por lo amenazante que es.
Sin embargo, para el cristiano, debería de haber un giro completamente distinto. Sí, se está expuesto a lo mismo todos, pero, la respuesta o la actitud ante lo que acontece debe y tiene que ser diferente, ya que el mundo no tiene el poder de Dios que los ampare y fortalezca, pero, el creyente la respuesta y el antídoto a todo mal que enfrente o pudiese enfrentar.
Mientras se esté en este plano humano siempre habrá algún desafío, alguna nueva enfermedad, una nueva condición. Empero ante todo aquello la fe del creyente debe prevalecer como su única respuesta ante su experiencia ya con el Señor, las obras maravillosas que ha hecho y que siempre hará.
Esta es la seguridad del creyente que vive y permanece bajo los preceptos santos, esta es y debe ser su paz y seguridad.
Deuteronomio 31:8- Y Jehová va delante de ti, Él estará contigo no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.
La única forma en que el Señor puede liderar, es una vida o en un pueblo sometido a Él y que le pertenezca.
El hombre siempre ha hecho promesas, y hay aquellos que lo han podido cumplir, como al igual aquellos que por un imprevisto, algo no planeado, no lograron llenar aquello que otros esperaban tan confiadamente. El único que no fallará, que no dejará a nadie en una inútil o decepcionante espera es el Creador.
¿Por qué? Porque todo lo que te ha prometido ya es una realidad en Él. No está por organizarse, ya está organizado. El camino ya ha sido preparado y usted lo podrá atravesar gracias a su amor e interés por usted.
Nunca habrá un desamparo del Señor porque no hubo suficiente, no le alcanzó el tiempo, porque trató y no puedo.
Dice su Palabra que: Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, por ende, usted siempre cuenta con Él, en todo lugar y en todo momento (Números 23:19).
El Señor no le ha dado a ninguno de sus hijos un espíritu de cobardía y descontrol. Eso le pertenece a cada cual cuando se ha apartado de la cobertura que le ofrece su Creador. Un hombre intimidado o con un proceder de espanto, pavor, ya tiene la contienda perdida, ya que la sola presencia del adversario lo ha intimidado.
Dice las Sagradas Escrituras: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7).
Todo creyente fundamentado en su Soberano posee:
Salmo 27:14- Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!
“Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros.” Efesios 3:20
Cuando las adversidades están presentes, cuando se tenga que caminar o atravesar esos valles oscuros, riesgosos, desafiantes; inclinarse en su propia fortaleza, ingenio y destreza lo ha de acorralar y usted preparará su propia celada o emboscada con cualquier cantidad de voces de quejas, lamentos, desánimo, decepción.
Sólo aquel que ha entendido en donde reposa su seguridad, quién es el que guarda su provisión de bien puede y podrá declarar como el apóstol Pablo:
…yo sé en quien he creído, estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (2 Timoteo 1:12)
Si usted le ha creído a Dios, si usted le ha entregado, ha hecho en Él su depósito de confianza, esperanza, siempre podrá hallar y tener aliento en Él; siempre podrá tener la fortaleza para a travesar lo que el permita que se presente en su camino. ¿Por qué? Porque ciertamente usted ya entendido que nada puede acontecerle sin que Él lo permita, sino tiene su autorización, no tendrá acceso a usted. Y al igual es porque usted ha entendido que los planes que Dios tiene para su vida siempre serán y son planes de bien y no de mal, planes para bendecirlo y no maldecirlo (Jeremías 29:11).
Algo más que debe y mantendrá presente es que mientras aún esté sobre esta tierra, ha de a travesar valles, algunas de sombras, y algunas que representarán muerte; mas, en medio de estos desniveles de la vida misma a consecuencia del pecado, usted mantiene presente, que, aunque tenga que atravesar aquellos lugares, asido de Él, no tendrá temor alguno porque Él ha prometido que estará con los suyos (Salmo 23:4).
El querer sobre vivir ante cualquiera epidemia o enfermedad que pudiese ser terminal es entendible ya que todos han sido creados para vivir, no para morir. Pero, a consecuencia del pecado en el mundo por desobedecer a Dios, este es el pago que todo ser viviente tendrá que encarar.
Para el hombre sin el Señor en sus vidas, es entendible que gracias a lo que vive el mundo hoy, todos afectados de igual manera y con los mismos desenlaces (entre vida o muerte), para estos no es sorprendente que el pánico, el pavor es la amarga copa que beben a cada momento. Completamente sumergidos en la s redes sociales, apegados a sus computadoras, sus televisores, agigantan el temor por lo amenazante que es.
Sin embargo, para el cristiano, debería de haber un giro completamente distinto. Sí, se está expuesto a lo mismo todos, pero, la respuesta o la actitud ante lo que acontece debe y tiene que ser diferente, ya que el mundo no tiene el poder de Dios que los ampare y fortalezca, pero, el creyente la respuesta y el antídoto a todo mal que enfrente o pudiese enfrentar.
Mientras se esté en este plano humano siempre habrá algún desafío, alguna nueva enfermedad, una nueva condición. Empero ante todo aquello la fe del creyente debe prevalecer como su única respuesta ante su experiencia ya con el Señor, las obras maravillosas que ha hecho y que siempre hará.
Esta es la seguridad del creyente que vive y permanece bajo los preceptos santos, esta es y debe ser su paz y seguridad.
Deuteronomio 31:8- Y Jehová va delante de ti, Él estará contigo no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.
a. El
Padre Celestial jamás abandonará a los suyos, en todo momento y en todo lugar
está su guía y reafirmación de su presencia: “Jehová va delante de ti…”.
La única forma en que el Señor puede liderar, es una vida o en un pueblo sometido a Él y que le pertenezca.
b. El
Dios eterno declara que: Él estará contigo y que no te dejará, ni te
desamparará. Esta es su promesa, estas son sus Palabras para todo aquel
que le pertenece. Usted no tendrá que buscar al Señor, Él está y se
glorificará. ¿Por qué? Porque Él es fiel a sus promesas.
El hombre siempre ha hecho promesas, y hay aquellos que lo han podido cumplir, como al igual aquellos que por un imprevisto, algo no planeado, no lograron llenar aquello que otros esperaban tan confiadamente. El único que no fallará, que no dejará a nadie en una inútil o decepcionante espera es el Creador.
¿Por qué? Porque todo lo que te ha prometido ya es una realidad en Él. No está por organizarse, ya está organizado. El camino ya ha sido preparado y usted lo podrá atravesar gracias a su amor e interés por usted.
Nunca habrá un desamparo del Señor porque no hubo suficiente, no le alcanzó el tiempo, porque trató y no puedo.
Dice su Palabra que: Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, por ende, usted siempre cuenta con Él, en todo lugar y en todo momento (Números 23:19).
El Señor no le ha dado a ninguno de sus hijos un espíritu de cobardía y descontrol. Eso le pertenece a cada cual cuando se ha apartado de la cobertura que le ofrece su Creador. Un hombre intimidado o con un proceder de espanto, pavor, ya tiene la contienda perdida, ya que la sola presencia del adversario lo ha intimidado.
Dice las Sagradas Escrituras: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7).
Todo creyente fundamentado en su Soberano posee:
1. Un
espíritu de denuedo o valor rige en aquel que tiene su esperanza y confianza en
el Señor. Apartado su esperanza de Él, usted no resistirá la primera
arremetida.
Salmo 27:14- Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!
2.
Tiene un espíritu de poder, amor y de dominio
propio porque está unido a la fuente del que proviene el poder, está unido al
que es su roca y su salvación. Ningún creyente puede vivir o tiene una vida
descontrolada si está viviendo conforme a las ordenanzas divinas, solo el
infringirlas producirá todo aquello en usted que su vida separada ha dado lugar
o ha invitado.
“Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros.” Efesios 3:20
Cuando las adversidades están presentes, cuando se tenga que caminar o atravesar esos valles oscuros, riesgosos, desafiantes; inclinarse en su propia fortaleza, ingenio y destreza lo ha de acorralar y usted preparará su propia celada o emboscada con cualquier cantidad de voces de quejas, lamentos, desánimo, decepción.
Sólo aquel que ha entendido en donde reposa su seguridad, quién es el que guarda su provisión de bien puede y podrá declarar como el apóstol Pablo:
…yo sé en quien he creído, estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (2 Timoteo 1:12)
Si usted le ha creído a Dios, si usted le ha entregado, ha hecho en Él su depósito de confianza, esperanza, siempre podrá hallar y tener aliento en Él; siempre podrá tener la fortaleza para a travesar lo que el permita que se presente en su camino. ¿Por qué? Porque ciertamente usted ya entendido que nada puede acontecerle sin que Él lo permita, sino tiene su autorización, no tendrá acceso a usted. Y al igual es porque usted ha entendido que los planes que Dios tiene para su vida siempre serán y son planes de bien y no de mal, planes para bendecirlo y no maldecirlo (Jeremías 29:11).
Algo más que debe y mantendrá presente es que mientras aún esté sobre esta tierra, ha de a travesar valles, algunas de sombras, y algunas que representarán muerte; mas, en medio de estos desniveles de la vida misma a consecuencia del pecado, usted mantiene presente, que, aunque tenga que atravesar aquellos lugares, asido de Él, no tendrá temor alguno porque Él ha prometido que estará con los suyos (Salmo 23:4).
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