EVIDENCIAS DE LAS OBRAS INCONFUNDIBLES DE DIOS
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad (clemencia), bondad, fe, mansedumbre, templanza (mesura, prudencia); contra tales cosas no hay ley.” (Gálatas5:22-23)
Cuando la naturaleza carnal o la tendencia
humana tiene el control o dominio de las acciones, siempre está presente el
peligro de divergir hacia alguna acción que no necesariamente era la prevista,
pero, hubo algún descontrol o deviación del lugar que se anhelaba arribar. Las buenas intenciones pueden estar presente,
sin embargo, estos no garantizan el desenlace que se añoraba o se pretendía en
medio del cometido, de lo deseado o buscado.
El hombre a solas con sus retos e
imperfecciones está en una batalla perdida, está en una confrontación que no podrá
vencer, empero, sí gran parte vencido.
Es que desde el momento en que el pecado
interfirió, se presentó, este ha sido el mayor obstáculo en todo para poder
mantener la paz, armonía, valores y unidad; si aún no se ha percatado de esta
realidad, examine su alrededor, lea los diarios, dedique un tiempo a las
noticias tanto nacional como internacional. Las tendencias humanas, lo
vulnerable que se es ante desafíos toma mayor ventaja en tantas instancias,
gloria a Dios cuando algunos de estos obstáculos se han logrado cruzar.
He aquí la diferencia en toda la
existencia humana, aún estando en este plano. La nueva naturaleza que se
obtiene a través de Jesús trae consigo características que anteriormente no
estaban presentes, empero, gracias a la presencia del Espíritu Santo en las
vidas de los creyentes, los empodera para poder hacer tanto más de lo que jamás
habrían podido lograr o si quiera considerar.
La nueva naturaleza en el cristiano
produce frutos espirituales que consiste en un amor, no humano, mas, aquella
que procede de Dios; que no busca o no depende de lo recíproco, lo recibe de su
Creador y lo puede extender, brindar. Al igual lo ampara un gozo, que es debido
a la relación con su Salvador, y debido a esa intimidad o comunión con su Dios ha
aprendido que su felicidad y estabilidad emocional no depende de externos,
sino, internos. Al igual lo acompaña la paz que procede del Redentor, el cual
no con variantes y alterantes como la que se registra en el mundo. Gracias a
esa paz, la impaciencia no se ha convertido en un dominante, y en medio de todo
ha aprendido a ejercitar clemencia, y gracias a ello la bondad del Señor se
puedo manifestar en todo. En situaciones en donde pudo haber dominado la
violencia o el enojo, por la presencia del Señor en aquella vida controló
mansedumbre. Y gracias a ese fruto la mesura, la prudencia tomó registro,
intervino para que no se procediera contrario a lo que glorificaría al Hacedor.
Gracias a las obras maravillosas que lleva
a cabo la presencia de Dios en la vida de todo aquel que se ha sometido a Él, hay
frutos, evidencias de la realidad que conlleva estar abastecidos de su
presencia, de su poder, de su bondad, y sus obras maravillosas.
Para esa vida hay dirección, compromiso no
con hombre, más con su Hacedor. El cumplimiento de sus ordenanzas no es una
electiva, es un imperante que establece y determina lo que debe y tiene que
hacer en todo momento y en todo lugar.
Al igual para aquella existencia hay
propósito en todo cuanto se hace, hay gozo o felicidad, estabilidad; no es un
ser fluctuante o que vive esclavizado a nada excepto buscando honrar a su Dios y
poder servirle en la capacidad que Él le permita.
Es un alma que descansa en las promesas
del Todopoderoso a través de toda circunstancia que ha de atravesar en algún
momento de su peregrinaje.
Esto es lo que florece, ocupa, la nueva
naturaleza que hay a través de el Salvador:
·
Amor: Ofreciendo un amor que no
procede de la capacidad de amar en base a emociones, es aquel que se ha
recibido del Padre y, por ende, se puede brindar sin condiciones o privación
alguna.
o
Juan 13:34- Un
mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he
amado, así también os améis los unos a los otros.
·
Gozo:
Ese deleite, esa satisfacción
sólo lo puede ofrecer Jesús, ya que es parte la bendición que es el habitar en
Él y con Él.
o
Juan 15:11-
Estas cosas os he hablado para que Mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea
completo.
o
Juan 17:13-
Pero ahora vuelvo a Ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo
completo en sí mismo.
·
Paz: La paz que recibida del
Redentor no tiene nada que ver con la seguridad externa. La que Él brinda a los
suyos es la que procede de Él, el cual al estar presente en la vida del
creyente lo llena de certidumbre, tranquilidad porque entiende, sabe quién está
a cargo.
o
Juan
14:17-La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se
turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
·
Paciencia: La paciencia del Señor fue
manifestado desde el inicio, porque por su piedad, misericordia extendió
oportunidades; y gloria al Señor muchos han alcanzado. De igual manera de sus hijos espera la misma
acción para con su prójimo ya que a través de su Espíritu el creyente fue
capacitado por Él con ello.
o
Romanos 2:4-
¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando
que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?
·
Benignidad (clemencia): El Redentor
deja depositado en la vida del creyente a través del Espíritu Santo que igual
capacidad de perdonar ha sido otorgada a los que son guiados por Él, porque
dentro de todo cristiano está la deuda eterna de haber sido perdonados de su
antigua condición.
o
Efesios
4:32- Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a
otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
·
Bondad: La bondad que ha extendido y
que extiende el Señor nadie es merecedor de ello, y aun estando en la condición
que se estuvo, allí descendió el Señor y rescató a los que hoy son sus hijos.
Esa condición de ser piadosos y clementes al igual brota de los redimidos. El atavió del creyente en todo momento es
manifestar el amor de Cristo en todas las acciones.
o
Colosenses
3:12- Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
·
Fe: Este fruto desarrollado en el creyente, le permite hacer obras que en lo
natural nunca sería posible, sin embargo, el Señor compensando ese creer a su
Dios en medio de todo lo adverso es compensado por Él.
El que ha
sido capacitado, habilitado por el Espíritu no le hace saber al Redentor
aquello que no ve, mas, le da gracias por aquello que espera a través de Él.
o
2 Corintios
5:7- (porque por fe andamos, no por vista) …
Mansedumbre (humildad): Cuando la presencia del Espíritu de Dios rige una vida, cualquier y toda
exposición de la Palabra o argumento de la fe no es hecho con asperezas o en
pugnas, es la presentación de las buenas nuevas confiados en la obra que el
poder de Dios hará en ellos.
o
1 Pedro 3:15-
Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre
preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.
Templanza (mesura, prudencia):
El Espíritu de templanza no
implica debilidad y mucho menos temor, lo que sí representa y deja manifiesto
es la presencia del Creador en medio de cualquiera que fuese la situación
imperante en donde Él dejará exhibido su poder e interés por ellos a través de sus
hijos.
o
2 Timoteo
1:7- Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y
de amor, y de templanza.
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