SÍNDROME DE JACOB (¿CAMINA USTED EN ASTUCIA, ARTIMAÑAS?)
La Palabra de Dios deja claramente establecido que
hay dos naturalezas que rigen en el hombre, la carnal y a espiritual.
Ahora bien, aquél que es regido por el espiritual
su comportamiento llevó a cabo un giro perfecto, ciento ochenta grados.
Queriendo esto decir que su pasada manera de vivir ha quedado a su espalda, hay
un nuevo proceder, un nuevo comportamiento.
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2 Corintios 5:17
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es; las cosas viejas pasaron,
ahora han sido hechas nuevas."
Sin embargo, hay aún aquél que prosigue con
tendencias del hombre viejo, aquél que solo milita en lo carnal (sin Cristo en
su vida). Al escuchar a un hombre de esa naturaleza, nada debería sorprender ya
que sus valores podrían estar completamente desbalanceados, ya que la presencia
que todo mantiene coordinado no está en su vida.
Mas cuando aún con naturaleza espiritual procede
con las mismas viejas tendencias: astucia, tratando de lograr con artimañas;
dispuesto a comprometerse con todo, con tal de lograr sus objetivos. Mentir y
engañar o disfrazar la verdad, para lograr aventajar.
Si estos y más fuesen los comportamientos en un
carnal, hasta cierto punto es entendible, empero, no se ha dicho aceptable.
Porque la Verdad el cual es Jesús, no mora o no habita en Él, por ello es que
no es de sorprender.
Pero, cuando un espiritual tiene aún aquella
tendencia, su comportamiento y norma de vida es aquello y más, la pregunta de
inmediato que surgiría, ¿Realmente pertenece al grupo de los santificados o
apartados para el Señor?
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Gálatas 5:24-Pues los que son de
Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Si la vieja naturaleza aún puede levantar su voz y
usted lo atiende como si la amistad prosigue, si lo convida a las mismas viejas
tendencias y lo acepta sin reproche o rechazo alguno, ¿Cuál es la real
naturaleza que en usted habita? La naturaleza carnal es la única que le da
cabida a ese comportamiento, tendencias.
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Romanos 8:7-…ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta
a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo,
8:8- y
los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
Cuando no hay un antes y después realmente palpable
en una vida, cuando todo prosigue como si nunca hubiese habido un cambio en su
vida, el viejo hombre o la naturaleza carnal prosigue en su vida con su total
control porque Jesús no es el Rey y Señor de esa vida. Las cosas viejas
pasaron, es lo que anuncia la Palabra, todo cuanto ahora se dedica son a hechos
completamente nuevas para usted, porque anterior a la presencia de Jesús en su
vida, todo aquello rechazaba, era irrelevante. Sin embargo, si aún prevalece
las viejas tendencias, es cuestionable aquella salvación o cambio de vida que
profesa tener o haber recibido. Ya que la presencia del nuevo hombre que es
Jesús en la vida de todo creyente hace absolutamente todo diferente, ya no se
entretiene el mal y mucho menos se le da autoridad sobre su vida.
Hubo un hombre llamado Jacob (por el sonido en
hebreo, relacionado con verbo, ese nombre se asocia con hacer trampa o
suplantar). Todo aquello mencionado anteriormente con vivir conforme a astucia,
fue a lo que se dedicó Jacob.
Jacob valiéndose se estratagemas humanas, astucias
para logra sus propósitos:
1. Miente a su padre (había perdido la visión) haciéndole
creer que era su hermano mayor Esaú y recibe la bendición que le correspondía al
mayor (Génesis 27:19-25).
2. Jacob y su tío Labán habían llegado a un acuerdo
sobre el salario de Jacob los cuales habían acordado que serían del rebaño de ovejas
todas aquellas manchadas y salpicadas de color, este sería su salario o de su
posesión, sin embargo, recurrió a astucia nuevamente para enriquecerse.
Es importante esclarecer que, aunque Jacob procedía
con sus artimañas, no eran sus artimañas lo que lo beneficiaba, porque Dios
había decidido favorecerlo. Cuando las
ovejas se hallaban en celo, Jacob ponía varas verdes de álamo y descubría lo blanco
y lo ponía frente a ellas en los abrevaderos, para que concibiesen a la vista
de las varas. Pero, cuando venían las ovejas más débiles lo separaba para Labán
(Génesis 30:32-43). Y dice la Palabra que se enriqueció muchísimo.
3. Al igual engañó a Labán no haciéndole saber que se
iba. Huyó con todo lo que tenía (Génesis 31:17-20).
Hasta este periodo en la vida de Jacob todo fue
astucia, engaños, tretas, artimañas, hasta que tuvo su encuentro con un Varón con
la cual luchó.
Jacob queda solo en Mahanaim (Génesis 32:1), y
luchó con él un Varón hasta que rayaba el alba. Y cuando Jacob luchaba no
quería dejar ir al Varón, aunque ya le había descoyuntado un muslo mientras
luchaban (esto es a Jacob) hasta que lo bendijera (Génesis 32:24).
Jacob tenía una necesidad, deseaba cambiar, y el
cambio sólo lo recibiría del Todopoderoso y viendo la oportunidad que el Señor
le brindaba no lo iba a desaprovechar. Y viendo la determinación de Jacob,
recibe su bendición y un cambio de nombre. No se dirá más tu nombre Jacob, sino
Israel (el que prevalece con Dios). El hombre que habitaba sólo en la carne
ahora goza de una nueva forma de vida, aquella que depende no de astucias,
sino, enteramente de Dios (Génesis 32:25-30). Y llamó Jacob aquel lugar Peniel
(el rostro de Dios), porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librado su alma.
Hasta que tuvo un encuentro con el Varón en Peniel,
en aquel lugar tuvo un encuentro con la Verdad, no soltó la presencia de Dios a
través del Ángel hasta no ser bendecido. Queriendo esto decir, que él reconocía
que su forma de obrar no era lo acepto, no era lo que debería estar controlando
su vida. Y al recibir la bendición por su insistencia con el Varón, hubo un
cambio total en él y su nombre al igual fue cambiado de Jacob a Israel. Toda la
astucia quedó en el pasado de su vida. Ahora se había transformado en un nuevo
hombre.
Hay aquél que aún se goza en proceder con astucia y
artimañas, ¿Realmente se ha apropiado de la nueva naturaleza o la vieja es la
que realmente controla?
Ninguna alma que milita con Dios se sostiene por sus
propios medios y mucho menos deshonestos. El Señor no necesita su asistencia
para lograr o concretar, es usted el que está de necesidad de recibir todo
cuanto pueda de su Creador, el cual muchas veces se ve impedido por tener las
manos llenas o repletas de medios humanas para atender lo que deberá encomendar
al Hacedor, para que Él resuelva y corrija todo aquello que podría ser de
impedimento para usted.
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