AFIRMACIÓN DE FE Y CONFIANZA EN LA PROMESA

  

Humanamente siempre habrá una colectividad en lo negativo y una minoría en lo que establece la fe, siendo esa minoría en la economía de Dios la mayoría en Él y por Él.

Doce exploradores, expuestos al mismo lugar, viendo los mismos ocupantes y las condiciones; diez retornan con un reporte de imposibilidad, temor y rechazo a lo que dijo Dios. Sin embargo dos con los ojos, corazón, mente y alma en lo que el Señor había declarado. Todo ante ellos únicamente eran las piedras que había que remover para darle uso al terreno entregado. Doce expuestos al mismo lugar con dos reportes completamente contrarios. Doce escucharon lo que dijo el Señor, sin embargo, solamente dos de ellos se apropiaron de ello.

Se asemeja tanto a la congregación reunidos los domingos o cualquier otro día en la semana, todos presentes en la impartición de la Palabra, a la misma enseñanza, empero, no todos con el mismo reporte y disposición. En el mismo lugar, haciendo uso de los mismos sentidos, pero, con convicciones y apropiaciones discrepantes entre ellos.

Resulta de manera impresionante que la multitud quedó expuesta a los dos reportes, habiendo ya escuchado lo que había dicho y ordenado el Señor para el  pueblo, y básicamente todos aceptaron abiertamente la imposibilidad del reporte de los diez y rechazaron sin darle un segundo pensamiento a la afirmación de fe y confianza en la promesa de Dios para con ellos.

Esto fue lo que había ordenado el Creador:

·         ...como Jehová nuestro Dios nos lo mandó, y llegamos hasta Cades-barnea. Habéis llegado al monte del amorreo, el cual Jehová, nuestro Dios nos da. Mira, Jehová, tu Dios, te ha entregado la tierra: sube y toma posesión de ella, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni desmayes (Deuteronomio 1:19- 21).

Examinemos en detalle la autorización y la posición que ellos tenían:

·         Jehová lo mandó, lo ordenó.

·         Jehová nuestro Dios nos lo entrega.

·         Jehová dijo sube y toma posesión de ella.

·         ...no temas ni desmayes. Aunque pareciera que estés ante contrariedades, oposición.

En aquella situación ellos no son la minoría, son la mayoría con el Señor. Por ello la voz de aliento del Creador: no temas ni desmayes. Y esto sólo se logra, no soltando, ni diluyendo lo que el Señor ha ordenado que sea. Cuán fácil es perder perspectiva espiritual.

Cuando se deja de oír la voz del Señor, es que se está plagado de tantas otras voces que se le ha dado lugar, que ya no se alcanza escuchar lo que Él está diciendo. Cuando se ha dejado de proceder conforme a lo que Él ha ordenado, es porque alguna agenda personal y amedrentamiento se le ha dado cabida, y no se hará una realidad en esa vida lo que el Señor dispuso que fuese.

 

Axioma: “Cuando el Señor le ha hecho saber, le ha entregado lo que Él ha determinado, ¡entre! ya sea caminando, escalando; empero, entre y reciba lo que Dios ha dicho o afirmado que es suyo. No espere la aprobación de nadie, no espere apoyo o aliento; ya tiene la bendición de Dios, ¡entre!”.

 

Es importante mantener presente que en el avance espiritual habrá más voces de oposición. No se detenga por escuchar las voces de la masa o muchedumbre que lo rodea, desatendiendo la voz y entrega del Todopoderoso Dios.

 

Axioma: No pida permiso para hacer la voluntad del Señor en su vida, ó no pida permiso para que la voluntad del Señor sea su realidad.

 

Resulta de gran ironía considerar:

Las voces de oposición no eran externas, no eran de un pueblo adversario, eran del mismo pueblo que recibieron la bendición y no lo aprovecharon, no dieron uso de ella.

 

Axioma: La mayor estacada, barrera o cerco que en ocasiones se presenta. No es de aquellos distantes, sino, de los más cercanos.

 

Axioma: Porque otros se niegan a ver, no deje usted de ver; porque habrá aquellos que se opondrán, aunque mayor número fuesen, mantenga presente quién de su lado está, mayoría se es en Él.

 

Fue a solicitud del pueblo hebreo que se enviaron hombres para reconocer la tierra y que trajeran razón del camino por donde habrían de subir y de las ciudades adonde habrían de llegar (Deuteronomio 1:22).

·         Deuteronomio 1:22- …Enviemos varones delante de nosotros que n os reconozcan la tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.

¿Cuántas personas antes de aceptar una invitación a la presidencia de su país llevan a cabo una investigación antes de aceptar y de corresponder a la invitación?

¿Cuántos habiendo recibido un cheque o envío de dinero de aquellos hombres más ricos del mundo, verifican si hay fondos en sus cuentas?

Sin haber llegado a la presidencia están felices y confiados en que serán recibidos, y en cuanto a aquel dinero enviado por aquellos pudientes, aquel descansa en lo que sabe de lo cuantioso que es la fortuna o la cuenta de aquellos.

 ¿Cuánto realmente se requirió confiar en estos? No demandó de mayor esfuerzo, sino, de una descansada confianza de aquello que, aunque no palpasen, aceptaban como una realidad.

¿Cuánto más Dios, los dichos de su boca, lo que ha preparado y ordenado?

Mantenga presente pueblo santo:

·         De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en Él habitan, porque Él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos (Salmo 24:1).

 

·         ...mío es el mundo y su plenitud (Salmo 50:12).

 

Se quedó frente a las acciones de un pueblo que se sumergió en temor por un reporte humano, mas, no se armaron de valor por la Palabra, entrega de su Creador.

Dios les ordenó que entrasen y que la poseyeran, permanecieron afuera. Ellos permanecieron fuera de lo que el Creador les había entregado, básicamente fue: Gracias Señor, pero, no procederemos, ya que, en base a nuestro sondeo, representa mucho peligro.  Los credenciales de posesión les fue entregado, aquel grupo nunca lo reclamaron.  ¿Alguna similitud con estos temerosos? 

Dios nos ampare y tenga misericordia de aquellos momentos en que se la dudado, y fortalezca vuestro caminar para habitar siempre confiados.

 

 

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