DESPROVISTOS DE LO QUE DIOS LE HA DADO (¿POR QUÉ NO LO POSEE?)
Nadie puede ofrecer
lo que no tiene, si no está en su posesión, limitado está. Pero, esta
aseveración tiene varias implicaciones.
o ¿No está en su
posesión porque no lo ha ejercitado o dado uso?
o ¿No está en su
posesión porque no lo ha preparado?
o ¿No está en su
posesión porque no le ha interesado?
o ¿No lo tiene porque
está impedido?
En varias instancias queda
evidente lo limitado del conocimiento del creyente en relación a la Palabra, y por
ende, por la falta de conocimiento priva aquella vida de poder vivir en su
abundancia.
Sin embargo, para
todas las otras temáticas, posible encontrará un vasto e ilimitado conocimiento
en esas áreas.
¿Acaso conocimiento
es pecado? Desde luego que no, empero, es preocupante o decepcionante ver
cuánta atención tiene todo lo demás de su tiempo, esfuerzo, dedicación y
entrega; y la Palabra de Dios que es:
o La única verdad
absoluta (Hebreos 4:12).
o Aquello que
nunca varía o se altera (1 Pedro 1:25, Salmo 119:89).
o Toda sabiduría divina
(Salmo 119:130).
o Aquello de lo
que depende su vida para mantener su balance, dirección y autoridad (2
Timoteo 2:16,17).
Lamentable es que
todos los demás conocimientos es parte de formación, pero, no transformación; entendimiento,
mas, no renovación; logros, sin embargo, no liberación. Aquello únicamente lo proporciona
las Sagradas Escrituras. Y es aquí en donde se presenta lo prioritario en la
vida de cada cual y aquello que más valoran.
Avanzar en este mundo
siendo un creyente ignorante de la buena y santa voluntad de Dios lo convierte
en un impedido espiritual. Porque cualquier viento de filosofías humanas,
conocimientos, enseñanzas o principios que nada tiene en común con las
delineaciones espirituales son aceptados y practicados. No bajo un escrutinio
definido y medido por la Palabra, empero, por un marco de razonamientos que
siempre lo dejará en el lado opuesto de lo que establece el Señor.
1.
Pero vosotros, amados, edificándoos
sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor
de Dios... (Judas 1:20, 21).
o Usted únicamente
podrá edificar sobre su santísima fe, a través del conocimiento y aplicación de
la Palabra en su vida.
Si está edificado
sobre la santísima fe, habrá evidencias de esta realidad que habitando está,
porque podrá orar bajo la unción del Espíritu Santo y sobre todo cuanto haga habrá
evidencia del amor de Dios para con todos en su proceder, en el desarrollo de
cuanto haga.
2. Y
nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene
de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
¿Quién conoció la
mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? Pues bien, nosotros tenemos la mente de
Cristo. (1 Corintios 11:12, 16)
o El espíritu del mundo
es adverso a las ordenanzas del Señor.
o El Espíritu de Dios
capacita a su pueblo para que esté en conocimiento de lo que el Señor les ha
dado. El Hacedor proveyó la Palabra, el cual es su deuda para el estudio.
Todo hijo de Dios está capacitado por el Espíritu que proviene de Él,
pero, no todos obran conforme a ello, empero, muchos entrelazan cosas de este
mundo que entorpecen su caminar diario con el Señor. Dice las Sagradas
Escrituras que los creyentes poseen la mente de Cristo, una de las
implicaciones o manifestaciones de esta realidad es que todo cuanto se haga, es
para glorificar al Señor.
2.
...la obra de cada uno se hará
manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, porque por el fuego será
revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará (1 Corintios
3:13).
o El Señor pondrá a
prueba la realidad espiritual de cada cual.
Nada fuera del Señor
permanece. Únicamente las edificaciones y sobre edificaciones en lo establecido
por el Señor podrá resistir el fuego de Dios. Todo aquello que es genuino ha de
resistir las pruebas, las diferentes etapas que se enfrentará para que aquello
real que tiene dentro pueda emerger como verdaderos hijos y adoradores del
Creador.
4. La sabiduría de este
mundo es insensatez ante Dios, como está escrito: Él prende a los sabios en la
astucia de ellos.
Y otra vez: El Señor
conoce los pensamientos de los sabios, y sabe que son vanos (1 Corintios
3:19-20).
o Conocimiento tiene su
lugar y valor en este mundo, pero, al igual es un impedimento para muchos de llegar
o aceptar los preceptos santos que no se logra llegar al entendimiento de ello
por disposición del intelecto, sino, por la capacitación a través del Espíritu
de Dios y las Sagradas Escrituras.
El creyente que ha
sido edificado en la Palabra de Dios, todo lo demás tendrá su ubicación
adecuada en sus vidas; jamás se estará en la errata o error de anteponer
pensamientos o conocimientos de hombre a lo establecido por Dios. El Señor
tiene una clasificación y categoría para aquellos que por aquel camino han
elegido ir, los ha llamado insensatos, fluctuantes, vidas vacías sin Él.
Tener la mente de
Cristo implica que usted únicamente está centrado en glorificar, honrar al Padre,
todo ha sido provisto para el viaje como creyentes, más el estudio de su
Palabra, el usarla como guía y dirección, instrucción y reprensión. En
instancias no es siempre un activo o realidad en sus vidas. Es aquí en donde el
creyente tiene que entender o mantener presente, que, para poder tener ayuda en
sus diarios embates, tiene que mantenerse firme en los propósitos del Señor, en
todo aquello que ha ordenado.
El Señor no tiene a
hijos desprovistos o carentes de nada, los desprovistos o causal es provocado
por cada cual por las inconsistencias o fluctuaciones en el recorrido del
camino o el ejercimiento de fe y sometimiento.
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