LA BUENA PARTE QUE NO SERÁ QUITADA (¿QUÉ HA SELECCIONADO USTED?)

 

Todo cuanto hacemos, nuestro horario de actividades tiene su valor e importancia, pero, cuando estas interfieren con su compromiso con el Señor, entonces se tiene que reevaluar y reorganizar las prioridades.

¿Cómo podría anteponer cualquier y todas las facetas que fuesen a lo que corresponde al Señor?

Nadie descuida, siendo una persona responsable la familia, el empleo, una relación, un negocio; añada cualquiera otra área de importancia para cada cual. No hay nada desatendido de ello porque su interés radica en ello, el valor para su persona es incuestionable, por ende, no hay negligencias ya que desea mantenerlos en curso, desea que todo pueda siempre estar en los niveles apropiados y normales en su apreciación.

Nadie descuida ni olvida cobrar un cheque, reclamar o solicitar un reembolso. Estas áreas mantienen un nivel de alta importancia que no requieren ser exhortados, recordados en estas facetas de su vida.

Resulta sumamente desconcertante contemplar en la vida de creyentes cuan negligentes algunos son en aquello que nunca deberían.

Jesús tuvo que hacerle a una de las hermanas de Lázaro, el amigo del Maestro, esta fue Marta, cuán lejos estaba de donde siempre debería de estar.

Examinemos:

Jesús estaba presente en su casa y ella estaba ocupada con lo que quería hacer, no en lo que debería recibir (Lucas 10:38-41). Cuando lo que está al final de la lista ocupa primer lugar, deja establecido la irregularidad que hay en aquella vida.

Axioma: Ninguna vida puede ofrecer aquello que realmente necesita.

¿En cuántas ocasiones se descuida lo que es vital e indispensable por aquello que pronto pasará?

a.       Jesús llegó a la aldea y una mujer llamada Marta lo recibió. Todo en                orden, hermoso hasta este momento en el relato.

Usemos esta aplicación a su vida espiritual, Jesús llegó y usted lo recibió, lo aceptó como su Señor y le dio entrada a su vida.

b.      Marta tenía una hermana que se llamaba María, la cual desde el momento que vio que era Jesús el que había llegado, suspendió, dejó de hacerlo todo y a sus pies se sentó y oía su Palabra.

o   Todo cobró poca importancia, porque Jesús estaba.

o    Todo quedó en espera, ya que nada sobre Él podría tener preeminencia.

c.       Marta prosiguió con sus quehaceres (el Rey de Reyes, el Hijo de Dios presente), todo igual como si la presencia del Maestro no estuviera, y al percatarse que María estaba donde al igual debió ella de estar, se quejó con el Señor del bien que hacía su hermana. Cuando se pierde el balance de lo que debe de ser y esa peligrosa familiarización con aquello que pareciera haberse convertido en una simple religiosidad, debería enviar un mensaje de alerta.

Dios nos ampare de abrir las puertas de nuestra vida al Señor y luego desatenderlo para continuar con nuestra rutina diaria. Entonces, ¿quién lo hará hacer ese alto y escuchar al que sólo tiene las Palabras de vida? Empero, si esa conducta prevaleciera, de hecho, usted jamás inició esa relación; ya que el Espíritu de Dios siempre agudiza la sensibilidad espiritual en todo aquel y hará identificar las áreas que requieren atención. De prevalecer silencio en esa o esas áreas, usted no ha iniciado una relación con el Redentor.

·        Santiago 4:5- ¿O suponen que en vano dice la Escritura: El Espíritu que Él hizo morar en nosotros nos anhela celosamente?

Este hecho hace considerar en hermanos que albergan celos para con otros, cuando lo que tienen que hacer es ubicarse a los pies de Cristo y escucharlo, ser activado en todas las áreas que pudiesen representar estorbos.

Cuando se toma lo que le corresponde a Dios y aquello se invierte en algo contrario a Él, ya sea esto:

·        Tiempo

·         Interés

·           Esfuerzo o empeño.

No importa cuánto en aquello se deposite es energía, labor o trabajo que resultara en pérdida. Marta estaba haciendo algo que tiene su valor e importancia, sin embargo, cuando esta se puede anteponer a la presencia misma de Cristo, allí radica un gran problema con increíbles repercusiones.

Usted tiene a Cristo en su vida, empero, como en algunas vidas:

·        Puede anteponer algo a su día de guardar.

·        Puede anteponer algo a su entrega y obediencia a Él tanto, que en resumidas puede evaporarse y se ha de extinguir el fuego, el celo santo.

·        Puede ensordecerlo y aturdir sus sentidos, y proseguir en el error en que incurre (muchos lo hacen con gran facilidad) a esto se le llama duro cerviz (área de la nuca), obstinado, necio.

Jesús igualmente le hace saber a todo aquel que en este mal incurre:

·        Marta, Marta (ubique su nombre allí si le place, posible les hable a gritos) afanada (do) y turbada (do) estás con muchas cosas (familia, carrera, estudios, profesión, negocios, placeres, entretenimiento) (Lucas 10:41, 42).

Cosas que tendrás que dejar y descuidando la preparación para poder vivir, la preparación para poder ser victorioso y resistir; para poder caminar sobre imposibles cuando se presenten.

d.      Sólo una cosa es necesario, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Hay tantos que no pueden hacer esto o aquello precisamente en el tiempo que le corresponde al Señor (devocional, orar, interceder, ayunar, asistir a su tabernáculo). Resultará interesante verlos tratar de hacer lo mismo en su horario de trabajo, en sus responsabilidades indispensables; si es dueño o administrador de una empresa, usted al igual no lo toleraría. “Y aunque usted no lo admita, le ha dicho al Señor en otro momento te obedeceré, atenderé; estoy con algo de más importancia”. De no ser así, ¿Por qué no ha cumplido? O ¿Es simple rebeldía a su Redentor?

Aquello que es “solo una cosa es necesario”, que señaló Jesús, y que indicó que María había escogido, la buena parte que no le será quitada. Esa porción continuará para la eternidad, le ha sido entregado al Señor aquello que jamás se perderá, no dejará de ser, siempre será. Cosechará en la tierra como lo hará en su morada celestial.  Desde el plano humano ubicado en lo que será para la eternidad:

·        Oír su voz.

·        Estar en su presencia.

·        Sometidos a su voluntad.

·        Habitando en lo espiritual.

Sólo una cosa es necesaria y esta es la buena parte que no será quitada, el servir al Señor dispuestos a ponerlo todo a un lado para que no interfiera o ponga en espera a su relación con Él.

¿Por qué habría escogido Marta en esa precisa hora estar en sus quehaceres? Alguien respondería, porque era parte de su rutina diaria. Perfecto, ¡pero!, ¿Quién había llegado? ¿Quién estaba? ¿Qué o quién exactamente lo haría alterar absolutamente todo y atender lo apremiante?

En uno de los relatos del hundimiento del Titanic (aquello que parecía indestructible, que no podría abollar), una mujer que ya estaba en uno de las canoas para ser llevada a seguridad le pidió al encargado que le permitiera salir hacia el barco para obtener algo. Le concedió tres minutos y si no estaba de retorno en ese lapso la dejarían. Se apresuró en gran manera, atravesó el casino repleto de dinero, y llegó a su camerino y entre sus joyas, perlas, tomó tres naranjas que sería parte de su sobrevivencia.

¿Qué es exactamente aquello que le parece tan importante que sin ello no podría estar?

Hace varios años hubo un empresario que se le indicó que siendo creyente su negocio no debería abrir sus puertas en el día domingo, indicó este que algún día así lo haría. Es que este empresario le había abierto la puerta y recibido a Cristo, empero, aquel prosiguió con sus “preferencias o lo que estimaba primordial”.

Si el presidente llegase al lugar en donde usted estuviera o si le hubiera extendido una invitación, lo más seguro es que no desatendería aquello por ningún motivo.

Si está presente Jesús en su vida, atienda lo más importante que tendrá sobre cualquier y toda situación. Todo, absolutamente todo puede esperar, excepto el Señor.

·        Al César lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22:21).

No descuide al Soberano por un simple hombre, mujer o un vano materialismo. Que su gozo sea el que lo bendice, no que su alegría y llenura sea la bendición o que esté entretenido en las posesiones que le ha dado (Mateo 19:29).

Es imposible estar en obediencia con el Señor no anteponiendo agendas personales, roles o funciones a lo que Él exige o demanda de los suyos.

Y ante todo esto, posible resultará un mensaje claro para aquel con sus apreciaciones sobre lo establecido.

·        Si no fuese por la misericordia del Señor, habríamos sido destruidos (Lamentaciones 3:22).

Entonces si es por la misericordia que es, está, se posee, se alcanza, ¿Qué podría ser demasiado para su Señor?

Religiosamente el pagano efectúa, cumple con su agenda. Irregularmente algunos creyentes cumplen con sus obligaciones, para algunos esta es su realidad: y si lo es, ¿Allí continuará? Y de ser así, obstinación es su constante, y caída será lo inevitable del lugar que siempre se tiene que mantener y que le pertenece.

 

 

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