¿CUÁNDO ES UN BUEN TIEMPO PARA ATENDER INSENSATEZ? (CONSEJOS EXTRAVIADOS DE BIEN)
Entonces le dijo su mujer: ¿Aún
te mantienes en integridad? ¡Maldice a Dios y muérete! (Job 2:9).
Parafraseado: ¿De qué te vale permanecer en tu
rectitud ante Dios? ¿Para qué continuar en tu reverencia a Él? En Él has
confiado y servido, ¿de qué te ha valido? ¡Exprésale tu rechazo, irreverencia,
blasfema ante Él y muérete! Es preferible que pongas a un lado a tu Dios y que
recibas de Él su ira, su destrucción. Es preferible que caigas en las horrendas
manos de la ira, del castigo del Dios viviente (Hebreos 10:30, 31).
Examinemos en detalle estas palabras:
a. ¿Aún
te mantienes en integridad? ¿Aún amas a tu Dios, guardando reverencia a Él?
Igual que ella muchos reconocen y entienden lo que es
mantener la integridad, vivir en integridad; esto es una vida en rectitud, una
vida o un proceder justo; pero, para muchos esto es de valor hasta que llegase
el momento de recurrir a alguna otra salida en abandono de lo que debería de
siempre ser.
Para algunos mientras que haya
ventajas, beneficios en su caminar con Dios, están los: ¡Aleluya!, ¡Gloria sea
al Señor!, ¡Te alabamos, glorificamos Tu santo nombre!... Empero cuando es
enviado las pruebas, las muchas aflicciones, para algunos realmente florece la
abundancia que hay en lo profundo de su ser, las lenguas inician una confesión
contraria a lo antes expresado.
Emitir un consejo para encontrar
salida de los caminos y propósitos del Señor para con otras vidas, deja
claramente sentado el lugar que ocupa Dios en sus vidas. Como si fuera un
reloj, mientras ofrezca servicio y marque la hora a su beneficio: pero, al
momento de algún cambio, desecharlo. Sin embargo, la pregunta que resalta en
todo esto es, ¿En qué lugar cree usted que ha quedado o está? Toda alternativa
fuera del Señor es destrucción.
¿Cómo poder pensar o expresar
que el mejor camino a seguir es morir maldiciendo, negando, blasfemando contra
el Soberano?
¿En qué sitial de esa vida se
encuentra el Rey de Reyes? En definitiva, el Señor de Señores no está sobre el
todo de su existencia.
Las Sagradas Escrituras nos dan
el registro de las palabras que emitió aquella mujer, esta es su introducción y
presentación.
Si hubiese algo más que se
debería saber sobre ella al igual se habría registrado para que se tuviese y se
mantuviese todo en perspectiva, como se hizo con esta mujer, esposa de Nabal:
·
...Abigail.
Aquella mujer era de buen entendimiento y hermosa apariencia... (1 Samuel
25.3).
Cuando un hombre o mujer es
prudente, la Palabra de Dios nos da un registro de ello. Sin embargo, esta es
la introducción de la esposa de Job.
Igual hay de aquellos que nunca
hubo palabras, empero, en el momento menos oportuno, de no ser que se esté bien
cimentado o firme en el Señor, lanzan esos dardos del enemigo disfrazado de
humana compasión e interés por el bienestar o alivio del dolor de aquel,
maldiciendo con sus palabras o acciones al Santo Dios.
Mientras el Señor bendecía jamás
se escuchó alguna contrariedad para interrumpir la bendición. En definitiva, no
habría palabras para obstruir los beneficios. Vamos a disfrutar de este viaje en
toda la distancia, pero, cuando se presentan las contrariedades, parte de las
pruebas y responsabilidad de nuestra fe para contestar en confianza y esperanza
en Él, ¿De qué queda anclado? ¿A qué puerto ha llegado? ¿Al de desesperación y
olvido de las muchas misericordias del Señor para con su vida?
La esposa de Job, al igual que
tantas otras voces exhorta a que se sea desleal a la fe y que voluntariamente
se desobedezca.
Axioma: Siempre nos ha de rodear
la necedad, los necios y sus argumentaciones de maldiciones.
Y en ese lanzamiento de aquellas semillas, en donde
encuentre tierra disponible, crecerá. En donde logre alcanzar una puerta entre
abierta o un indefinido triunfará. A estos no se tendrá que buscar, estarán en
aquellas encrucijadas de la vida.
·
Hacia un pecado voluntario,
blasfemia intencionada; hacia esto es lo que se envía, “aquellos bien
intencionados con sus palabras vanas y venenosas” (Hebreos 10:26).
·
Como creyentes en todo momento
tenemos que traer a memoria en el lugar que reside nuestro mejor y perdurable
herencia (Hebreos 10:32-34).
·
Si el creyente ha determinado
quedar asido del Señor, Dios jamás los soltará y en medio de todo cuanto
golpea, será librado y guardado con una gran recompensa de parte del padre
(Hebreos 10:35-38).
Aunque anuncie cualquiera que fuese la situación,
paciente confíe, y espere habiendo hecho la voluntad del Señor, la obtención de
su promesa.
Y se podrá continuar en medio de la avalancha,
porque es por fe que el justo vivirá, no retrocediendo en desagrado al Señor.
Alguien diría que las palabras de la esposa de Job estaban
cargadas de emociones humanos, en respuesta a ello, tiene razón y con la receta
del diablo.
Axioma: Las emociones humanas nos traicionan,
entremezclados con el enemigo nos devoran.
Dios le señaló al enemigo de nuestras almas, “¡Todavía
mantiene su integridad, a pesar que me incitaste contra él para que lo
arruinara sin causa!” (Job 2:3).
Cuando llegó a Job palabras de su esposa, ¿Habrá
sido algo sorpresivo o algo al que ya estaba habituado? El dardo lanzado
fue precisamente en lo que era de esperar, su integridad. Y no usó el enemigo
una voz externa, lejana, desconocida; fue la más significativa para él, la más
cercana e influyente para él, su esposa.
¿De dónde proceden palabras como las que emitió la
esposa de Job y cualquier otro que se asemeja en sus maldecidos consejos?
¿Cuál será el deseo de aquellas almas? ¿Qué es lo
que llaman una mejor alternativa y en ello despreciando al Señor?
·
El malo se jacta del deseo de su
alma, bendice al codicioso (llama a lo malo bueno) y desprecia a Jehová;
el malo, por la altivez de su rostro, no busca a
Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos (Salmo 10:3, 4).
·
Para estos, Jehová ni hará bien
ni hará mal (Sofonías 1:12).
Deténgase a pensar en la profundidad de esas
palabras, del lugar que procedió, no de un lugar ajeno a Dios y sus bondades,
beneficios. Más bien de alguien que gozó de las riquezas otorgadas por Él. Esto
era todo lo que tenía que ofrecer, “esta fue su voz de aliento para con su
esposo, alguien a quien amaba”. Pierde tu alma y muérete, es tu mejor camino a
seguir.
En respuesta a todo el mal que le había acaecido y
aun de las maldecidas palabras de su esposa, él le dijo:
Como suele hablar cualquier mujer insensata, así
has hablado. ¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo
recibiremos? (Job 2:10).
Entendamos:
a. ¿Cuándo en medio de la bendición, no tratará de
resistir el mal?
b. ¿Cuándo en medio de la paz, la guerra no se tratará
de levantar?
c. ¿Quién dijo que, en medio del bien del Señor, no lo
tratará de obstruir el enemigo?
d. Todo parte es, en este plano humano en la que
estamos.
La permanencia en la integridad y la rectitud de
nuestra fe al Señor declara en la batalla:
·
En cuanto a
Dios, es perfecto en su camino y en todo lo que permite que nos alcance, la
palabra de Jehová es acrisolada (purificada), es escudo y amparo a todos los
que en Él esperan (en la angustia, en la desolación, en la aflicción).
·
¿Quién es
Dios sino solo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
·
Es mi Dios
el que me reviste (recubre) de poder y quien hace y hará perfecto mi camino. Y
sólo de Él recibiré si permanezco en Él (Salmo 18:30-32).
Estando en el fuego de pruebas:
·
Ayúdame oh Dios a discernir mis
propios errores, al igual te suplico que me libres de aquellos que me son
ocultos. Presérvame, guárdame del camino de la soberbia o de creer, de pensar
que soy merecedor; que estos pensamientos y disposiciones no me dominen jamás.
Ya que en esta rectitud y este justo proceder estaré libre de rebelarme contra
mi Dios.
·
Por ello te pido que los dichos
de mi boca y la meditación de mi corazón, de mis pensamientos delante de Ti
siempre sean gratos, porque eres mi único Dios, mi roca y mi Redentor (Salmo
19:12-14).
·
En Ti, Jehová, he confiado; no
sea yo confundido jamás. ¡Líbrame en tu justicia! (Salmo 31:1).
·
Porque Dios considera al íntegro
y mira al justo, hay un final dichoso para aquel hombre de paz, aun a pesar de
todo aquello que acontece y lo rodea (Salmo 37:37).
·
De la única manera que no será
el creyente avergonzado, es manteniendo un corazón íntegro en los estatutos del
Señor (Salmo 119:80).
Por ende, aunque las voces externas abundaran
haciendo eco de todo aquello que no debe jamás ser, de aquello que nunca
respuesta será, el alma bajo convicción responde: ¡Bendito sea el nombre de
Jehová!
Porque el Señor es muy misericordioso y compasivo,
la paciencia de Job fue recompensada, y el fin que le dio el Señor en respuesta
a su mantenida integridad y reverencia a Él quedó manifiesto a todos (Santiago
5:11).
¡Gloria a Dios! cuando esas palabras necias y
maldecidas, caen exactamente al lugar que las merece y de donde fueron
enviadas, al mismo infierno.
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