AUNQUE TEMAS, ESPERA Y CONFÍA





Génesis 15:9-

Dios le dijo a Abraham, como las estrellas será tu descendencia, y Abraham creyó a Jehová. Luego le preguntó al Señor, ¿en qué sabré que la he de heredar? (5, 6,8)
El Señor le instruye a Abraham en respuesta a su interrogante o pregunta. Tráeme una becerra de tres años, una cabra de tres años y un carnero de tres años; una tórtola y un palomino. Tomó pues Abraham todos estos animales, los partió por la mitad y puso cada mitad enfrente de la otra; pero no partió las aves. (9, 10)
Esta era la práctica de aquel entonces como un sello a un convenio, una alianza. Y los animales eran los elementos necesarios para la celebración de este acontecimiento entre las partes. Y estos pasaban por en medio de los animales partidos y los dos participantes pronunciaban un juramento, esto representaba como la firma de aquel convenio ente ambos. Los animales partidos a su vez eran una representación de lo que acontecería al faltante de este pacto o acuerdo. (Jeremías 34:18-19)
Dios recurre a formalizar la promesa con Abraham a través de medios o mecanismos humanos. Nos hace considerar el hecho de cómo el Señor al igual se compromete con nosotros a suplir nuestras necesidades y al igual hace uso de mecanismos humanos. Trabajo, salario, y otras necesidades apremiantes.
Dios se allega a Abraham y le hace saber vas a tener un contrato de tu Dios con Mi firma. Por ende, Abraham esto es inviolable, nada lo puede impedir, y mucho menos cancelar o abrogar.
Es importante que recordemos y mantengamos este hecho siempre vigente o presente en nuestras mentes. Cuando Abraham preparó los elementos de la ceremonia, mientras esperaba Abraham al Señor descendían las aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, pero Abraham las ahuyentaba.  Él había hecho la preparación esperando al Señor, pero, no se quejó ante estos devoradores que trataban de hacer lo que era natural para ellos, pero dice la Palabra que Abraham no se los permitió. Con este acto les hizo saber tendrán que abastecerse en otro lugar porque no les permitiré que toquen lo que he preparado en espera del Señor. Lo que he atendido con diligencia en base a la instrucción de mi Dios.
a.     1 Pedro 4:12 Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera.
b.     1 Pedro 4:19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien.
Si estamos en la voluntad de Dios, si estamos siguiendo sus estatutos y preceptos. Si hemos hecho lo que nos ha pedido, entonces mis hermanos no nos sorprendamos que vengan los ataques y esos encuentros que solo tienen una agenda, descontrolarnos y hacernos olvidar porque estamos donde estamos, y hacemos lo que hacemos en obediencia y en sujeción al Señor. Cuando estamos en obediencia y en espera del Señor, lo que debería realmente sorprendernos es que no tengamos ataques de esas aves rapiñas del infierno, tratando de interferir con la promesa. Dios nos permita hacer como Abraham, y ahuyentarlos no permitiendo que tengan acceso a nada que hemos preparado para el Señor, y en nuestra espera o en el mover de su poder.
v. 12- A la caída del sol cayó sobre Abram un profundo sopor (adormecimiento, letargo), y el temor de una gran oscuridad cayó sobre él.
Recordemos, mantengamos siempre presente que el Señor nunca llegará ni antes, ni después del tiempo indicado. Nuestro Dios es como el sol del mediodía.
La espera de Abraham fue extendida, fue todo aquel día, e inició a caer la noche. El cansancio físico inició sus efectos en esa naturaleza humana. Pero es de gran importancia que veamos que Abraham:
1.     No temió que el Señor no se presentara
2.      No se quejó que la espera fue muy larga
3.      Abraham no esperaba a cualquier personaje, era a su Señor.
4.     Abraham no tenía un compromiso humano, era un compromiso divino.
5.     A la hora provista por el Señor Abraham sabía que el Señor se presentaría.
6.     Y aunque cansancio se apoderó, la Palabra no registra que se quejó o que murmuró.
Otra característica que se presento fue temor ante lo desconocido, pero esperó.
Veces hay cuando esperamos al Señor, hay una larga espera y diferentes situaciones oscuras o de incertidumbre se presentan para hacernos perder el enfoque y que nos mantengamos fijos en la fidelidad del Señor. Nuestro Dios prometió, y Él cumplirá. Lo que me corresponde es esperar. Y si el Señor le había instruido que allí permaneciera, pues nada más hay que argumentar, excepto acatar. Abraham, espérame en ese lugar, y así hizo él.
Habrá instancias que nos sentiremos atemorizados ante las oscuridades de los inciertos que nos rodean. Del cómo atenderemos esto o aquello, cómo resolveremos. Y aunque estos se presentasen, permanezcamos fijos en lo que nos ha dicho el Señor, porque Él se presentará y nos bendecirá.
Abraham, ejercitó su confianza en el Señor, sobre toda emoción humana; sobre toda situación que, aunque pareciera amenazante en ese momento, su confianza era que aquello no prevalecería, y al igual que no sería razón suficiente para que él perdiese la bendición instaurada de Dios para él. No soltaré, no perderé lo que el Señor me ha preparado. Aun sobre aquello que mi fragilidad humana no puede tolerar, sobre ello me levantaré y esperaré al Señor.

v.17- Cuando se puso el sol y todo estaba oscuro, apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.
Se presentó el Todopoderoso, el Rey de Reyes y Señor de Señores. Y firma, lo autentica. Le pone su sello irrevocable. Aquel día hizo Jehová pacto con Abraham…
Las promesas de Dios todas son en Él sí y amén. Para que sea una realidad en nuestras vidas:
a.      Tenemos que permanecer confiados en el Señor, no en circunstancias.
b.     Confiados en que Él hará, no en lo difícil de la situación.

Y aunque fuese larga la espera, aunque cayera la noche; aunque se presenten oscuridades. Es al Señor que esperamos, es quien nos librará, quien nos dará aquello que necesitamos para lograr. Necesitamos de Dios algo que ningún hombre nos puede otorgar, entonces ¿Cómo no esperar?
Ya sea que el Señor llegue a la aurora o al ocaso. Ya sea que llegue en la primavera o en el invierno. Ya sea que llegue en años nuevos, o aquellos avanzados; espéralo, porque llegará y se glorificará. Verá su fuego, verá su firma en su vida; verá el cumplimiento de sus planes preparados para usted y los tuyos.  Él hará, obrará; Él será exaltado, levantado, y usted bendecido.



Comentarios

Entradas populares de este blog

EN LA PROVISIÓN DIVINA NO HAY FALLAS (LO QUE DESCIENDE DEL CIELO ES COMPLETO)

EN VASOS DE BARRO NO DE ORO (EL TOQUE DE DIOS ES LO QUE HACE TODA LA DIFERENCIA)

UNA VIDA INCUMPLIENDO NO COSECHA EL CIENTO POR UNO (CUANDO LO ESENCIAL ESTÁ – YA ES SU REALIDAD)