ALLÍ ESTARÁ TAMBIÉN VUESTRO CORAZÓN (DONDE ESTÉ VUESTRO TESORO)
Mateo 6:21…porque
donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tesoros en el cielo, versus tesoros en la tierra. Ya
sea las riquezas material, intelectual o emocional; porque donde esté lo
acumulado allí estará el corazón, nuestro marco de pensamiento, o nuestro
principal interés. Y siendo este el hecho, nos tendrá hasta cierto punto
secuestrado. Porque no podremos alejarnos o distanciarnos de aquello que tiene
nuestro cuidado. Tener posesiones es un hecho, pero que estas nos tengan otra
incidencia es.
Cuan lamentable es el hecho de ver a aquellos ante
devastaciones o pérdidas materiales y casi es como si todo lo demás perdió
dirección. La pérdida representó un mal o un percance, empero, lo más preciado
el Señor nos lo ha dejado, vida. ¿Tendrá esto algún valor real para algunos de
nosotros o acaso las posesiones se ha dado un mayor valor?
La Palabra de Dios nos dirige al camino inequívoco del
lugar en donde nuestras más preciadas posesiones están y deben de estar:
1. En Dios solamente está
acallada mi alma… (Salmo 62:1)
Sosegada, serena o satisfecho mí alma; solamente en
Dios está. Él es la primicia de mi existencia, es el único medio al cual se
acude en toda y cada situación. Fuente y medio insuperable de bienestar. Singular
y garantizada seguridad. ¿En dónde
estarán nuestros depósitos de riquezas o en quién estará? Cuando nuestro
depósito de fe está en el Señor, aun con los azotes o situaciones adversas, aun
permanece nuestra riqueza.
2. Tú guardarás en completa paz
aquél cuyo pensamiento en Ti persevera (Isaías 26:3).
En completa paz aquel cuyo pensamiento en ti
persevera, guardarás en completa paz. Si nuestra fortaleza o esperanza está
fija en Él, cuando lleguen las embestidas; seguro está mi porción y no tendré
pérdidas.
3. Sé vivir humildemente y sé
tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado
como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
(Filipenses 4:12)
Porque aquí en nuestro plano humano habrá variantes, nada
es seguro; hoy puede estar como mañana se puede ausentar sin previo aviso. Pero
en el reinado de Cristo ya no será esta una realidad, por ende, debe vivir dispuesto
a soltar y reemplazar con facilidad. Entendiendo adaptabilidad en este mundo en
los diversos cambios que vendrán, porque son inevitables.
4. Para mí el vivir es Cristo y
el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)
Viva o muera, nada me separará de mi tesoro, el cual
es Cristo. Mientras esté en esta vida Él es mi porción, es lo vital, de aquello
que no puedo estar sin; fuera de él sostengo todo como aquello que se ha de
marchitar o que se podría desvanecer. ¿Es esta nuestra confesada realidad, íntima
verdad?
5. Dios es mi amparo y fortaleza,
mi pronto auxilio en las tribulaciones. (Salmo 46:1)
Cuando hay tribulación (congoja, persecución; escases,
tragedias; desdichas). En cuántas instancias, ya sea abandonados, o aun estando
rodeados, nadie puede realmente cubrir o alcanzar ese estado interno o externo.
Pero Dios, es el único que en forma efectiva, certera está o inicia una obra en
nosotros y a nuestro alrededor que ningún otro podrá jamás cubrir. Atendiendo
aquello que urge la atención y aun aquello que no le hemos aún presentado.
Preparado siempre tiene la salida de nuestras tribulaciones si confiamos y
acudimos a Él. Esto es un tesoro real, esto es riqueza insuperable.
Nuestra fe y confianza en el Señor debería ser nuestra
más alta estima, aquello que cobra toda nuestra atención; nuestro más preciado
tesoro. Mas, en cuántas situaciones que ya se ha presentado ha dejado sin lugar
a dudas que así realmente no es; ya que, sacudidos por adversidades,
devastaciones, pérdidas; algunos toman la posición de querer renunciar a su fe,
lamentable es que para muchos no es un simple pensar o tentación; empero un
rechazo abierto y categórico ante el Señor. Surge la pregunta ¿Si Cristo fuese su
tesoro, lo abandonaría? La respuesta por las evidencias indicaría que no lo es,
o no lo fue. Ya que, si así fuese, lo resguardaría si fuese necesario con su
vida. O un combate implacable para no
ser saqueado.
Examinemos:
a. ¿Cuántos no han perdido su
vida por tratar de proteger su posesión? Aquello que fuese su tesoro.
b. Por una persona amada, un
querer; muchos han hasta casi perdido su alma.
c. Por ideologías, filosofías o
falsas creencias; han pagado el precio más alto, su vida, existencia; y están
en camino al infierno.
Por cosas transitorias, cosas que dejaron de ser; se
ha caminado al extremo de total destrucción. ¿Acaso todo aquello enumerado y
más, estos han representado el tesoro preciado en sus vidas? Su enfoque,
esfuerzo, cuidado, fue aquello que capturó su total atención. Y como resultado
de ello, total banca rota o pérdida; aquella miseria espiritual del que no
habrá recobro, debido a aquella dirección opuesta a todo aquello que de Dios
los alejó.
Si el corazón o la mente no se han calibrado
espiritualmente, continuarán los alejamientos, que luego serán lamentos. Por no
haber sostenido, dado lugar al Tesoro real.
Comentarios
Publicar un comentario