AMAD - HACED EL BIEN - ESPERANDO NADA




Lucas 6:35- Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien, y prestad, no esperando de ello nada, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es benigno para con los ingratos y malos.
         v.36-Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Todo cuanto Dios espera de nosotros es porque somos hijos de él, y siendo hijos de Él, teniendo esa nueva naturaleza podemos y tenemos la capacidad de poder obrar en esa capacidad que tenemos y hemos recibido de Él.
Jesús manifiesta, hace saber que “Él es benigno para con los ingratos y malos”. Podríamos utilizar esta aplicación, vuestro Padre fue y es benigno para con nosotros, ¿cómo pues no seremos u ofreceremos a otros lo que recibimos de Él?
a.     Amad...
Ese amor es un amor de obediencia y gratitud a Dios. Es igual como decirle, lo hiciste por mí cuando nadie lo hubiese hecho, cuando todo estaba como nunca debió ser. Cuando nada en mí te alababa, me amaste e hiciste manifiesto ese amor que me salvo. Y porque de Ti fue recibido, la capacidad de poder hacerlo, Tú lo proporcionas, por ende, se hará por amor a Ti.
1.                           Romanos 5:8 Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
2.                           Romanos 5:10 porque, si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo...

Cuando aún estábamos fuera de su voluntad, Dios mostró su amor para con nosotros. Si hubiese esperado que fuésemos dignos jamás esto sería, ya que no podríamos alcanzar aquello que solo pudo ofrecerlo Cristo en nuestras vidas. Y siendo este el hecho, habiendo hecho esto Dios por nosotros, Jesús nos hace saber que como hijos de Él igual debemos hacer, hacer uso de esa deuda de amor para con Él. Y este amor solo procede del trono del Padre, ya que no es por méritos, es por gracia. Aquello que no merecemos pero que recibimos.

b.     ...A vuestros enemigos...
Nosotros aun siendo enemigos del Señor fuimos reconciliados en Cristo, de igual manera espera Dios que actuemos en el amor de Él para con todos, en especial a nuestros enemigos.
1.                           Mateo 10:8... de gracia recibisteis, dad de gracia.
2.                           Romanos 12:8... no bebáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros...
La única deuda que debemos tener es una deuda de amor. Esto es lo que espera Dios de nosotros.
Recibimos amor sin merecerlo, brindemos amor. Perdón sin merecerlo, perdonemos.
Fácil resulta ayudar a quien nos favorece o estimamos. Es de Dios el ayudar a aquél que nos hiere y desea nuestro mal. Es a aquél que el Señor nos pide que amemos.

c.      ...haced bien, y prestad...
Hay una ley de Dios en su ordenanza tocante a hacer el bien y prestar. En medio de todo cuanto acontece en nuestras vidas, jamás recibiremos mal del Señor. Recibiremos conforme a nuestros hechos, pero esto no es mal, es nuestra justa paga conforme a nuestros hechos.
1.                           Romanos 12:17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
2.                           Romanos 12:20 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene ser, dale de beber, pues haciendo esto, harás que le arda la cara de vergüenza.
3.                           Romanos 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Debemos, tenemos que hacer lo bueno en medio de todo cuanto acontezca o esté sucediendo en nuestras vidas, ya que por esta obra nuestro Señor es glorificado, es anunciado, es presentado al mundo en rebeldía. 

d.     ...no esperando recibir nada...
La única manera que podemos operar conforme a lo que Dios nos ordena o espera de nosotros es porque es un acto, aunque directamente a otro ser humano, pero directamente es hacia y para el Señor. No se espera recibir nada del hombre, empero sí todo del Señor. Toda obra hecha a nuestro prójimo en obediencia a Dios, es un acto hacia Él y para Él.
1.                             Col. 3:23- Y todo lo que hagáis hacedlo de corazón,    como para el Señor y no para los hombres.
2.                             Col. 3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Sometiéndonos a esta ordenanza divina todos nos beneficiaríamos ya que solo podría reinar armonía y paz. Y toda gloria y honra a través de este sometimiento iría directamente al Señor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EN LA PROVISIÓN DIVINA NO HAY FALLAS (LO QUE DESCIENDE DEL CIELO ES COMPLETO)

EN VASOS DE BARRO NO DE ORO (EL TOQUE DE DIOS ES LO QUE HACE TODA LA DIFERENCIA)

UNA VIDA INCUMPLIENDO NO COSECHA EL CIENTO POR UNO (CUANDO LO ESENCIAL ESTÁ – YA ES SU REALIDAD)