PUERTAS - DESCUIDOS Y ENTRADAS
Proverbios 17:19…el
que abre demasiado la puerta busca su ruina.
Al único al que podemos y debemos dar acceso o
confianza en todas las áreas de nuestra vida es a Dios. Al violar este nivel de
confianza, depositarlo en cualquier otra persona o cosa, ciertamente traerá
consigo graves consecuencias o desbalances. La Biblia lo cataloga como ruina,
ya que has alterado el curso de aquello que solo el Señor podría atender y conducirlo
en todos los aspectos a aquello que le favorece o bendice.
Pero porque hemos violado este código de seguridad, en
varios aspectos de nuestro diario vivir, y tantos que aún continuarán tratando
de violar o penetrar en esas áreas, que en alguna ocasión habían brindado
oportunidad, esto es cualquiera y todo aquello que se pueda allí presentar.
En nuestras vidas, el acceso interno, solo lo
controlamos nosotros. El que otorgó u otorga el permiso fuimos nosotros.
Hay tantas diferentes habitaciones en nuestras vidas,
las cuales si no mantenemos debidamente cerrados daremos cabida a aquello que
acceso tendrá y en definitiva nos ha de provocar grande ruina, ya que nos
despojaría de elementos que a bien han sido provistos por el Señor, pero no
atendidos debidamente sufriremos grandes pérdidas. Recordemos la advertencia de
nuestro Señor:
Examinemos algunas puertas en nuestras vidas:
1. La espiritual:
a. Génesis 4:7…el pecado está a
la puerta, acechando.
¿Quién sería lo
suficientemente insensato en abrir una puerta advertido o consciente del
peligro existente?
La respuesta a
este interrogante, variará, pero todos de una forma u otra hemos en ello
errado. Algunos con grandes pérdidas, otros con algunos menores. Errar en esta
falta es un hecho, empero que se convierta en nuestra práctica es otra.
b. Deuteronomio 4:9…guárdate y guarda tu alma con
diligencia, para que no te olvides de las cosas…ni que se aparten de tu corazón
todos los días de tu vida…
Una persona diligente es una persona afanada. Esto
trae consigo ansiedad y trabajo, empero esta palabra es usada en esta porción tocante
al hecho de guardar nuestra alma. Esa energía que produce el afán, aquel
esfuerzo; guarda la puerta de tu alma. No se canse de trabajar en esa área para
mantener aquella puerta cerrada ante vanas filosofías y cualquier, todo tipo de
corrientes de este mundo que se levantan.
Conocimiento de la Palabra, más aplicación es igual a
crecimiento espiritual. Crecimiento espiritual nos pone por encima de todo
aquello que se nos acerca con el objetivo de hacernos perder nuestro enfoque en
lo que realmente aprovecha y nos permite no angustiarnos o vivir en zozobra.
Resulta irónico que aquello que nunca debería tener o
brindársele oportunidad, precisamente es aquello que ya sea por algún área que
descuidamos, permitimos que esta se levante y nos comparta maldición. Cuando el
hombre espiritual es contaminado, todas las otras áreas de nuestras vidas son
afectadas o alteradas.
Cuando otras puertas en nuestras vidas son violadas,
contaminamos al igual nuestra alma.
El acceso de las puertas en nuestras vidas lo
controlamos. Si lo hemos abierto ante alguna situación, no debería ser de par
en par, si no hemos podido asesorarnos o examinarlo; y si es de bien, el
invitarlo. Expuestos estamos a todo, mas, todo no nos conviene; por ende,
confianza plena solo pertenece y debe entregarse al Señor.
2. La emocional:
a. Proverbios 4:23- Sobre toda
cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.
De nuestra mente o emociones emana vida y muerte, ya
que como pensamos o nos sintamos influencia en nuestro proceder. Y traído sobre
sí una gran depresión, abrimos puertas a lo que podría ser un horrendo final.
b. Eclesiastés 10:2- El corazón
del sabio está a su mano derecha, mas, el corazón del necio a su mano
izquierda.
Todo cuanto está a la derecha bíblicamente hablando
representa un bien, por ende, aquel que sostiene la prudencia, el cuidado en
todo cuanto hace; no se dejará llevar por aquello que trata de infiltrarse en
su vida. Puerta cerrada ante amenazas.
c. Jeremías 17:9 Engañoso es el
corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Dejarnos llevar por nuestros sentimientos, o nuestro
marco de pensamiento, siempre traerá consigo grandes devastaciones o
consecuencias no siempre se podrá salir con vida para hablar de ello. Esta
puerta abierta ciertamente solo producirá muerte, destrucción y grandes
lamentos.
3. La puerta del intelecto:
a. …porque el Dios justo prueba
la mente y el corazón.
Midamos con cautela todo cuanto hemos optado por darle
uso en la estructuración de nuestros pensamientos, en la edificación de
nuestros valores. Y del conocimiento en la que nos movemos. Al ponernos a
prueba el Señor, resaltará de lo que estamos conformados, de los principios
divinos o de valores escuetamente humanos.
b. Lucas 6:45 El hombre bueno,
del buen tesoro de su corazón sala lo bueno…porque de la abundancia del corazón
habla la boca.
¿Qué abunda en
nosotros? Al ventilar o al emitir palabras ¿Qué es aquello que escuchan otros o
al igual te escuchas declarar o anunciar? Ciertamente lo que abunda en ti es lo
que le has abierto la puerta.
c. 1 Pedro 3:15…santificad a Dios
el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar
defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la
esperanza que hay en vosotros.
Lo que otros dicen, lo que otros creen. Lo que otros
temen o miran. Esto no puede ser jamás el marco de referencia del hombre de fe,
del pueblo de Dios. Si abrimos la puerta ante aquellos argumentos, hemos de
proceder como todo aquel sin la esperanza que reside en Cristo para todo
creyente. No te ocupes temiendo. Ocúpate, creyendo, confiando. Ante las
limitaciones de esta vida y las devastaciones, cambios; el creyente todo lo
podrá cruzar, por nuestro Cristo que nos fortalece.
4. Aquella puerta de balance en
nuestra salud:
a. Jeremías 3:21, 22-…porque han
torcido su camino, se han olvidado de Jehová, su Dios.
-Convertíos,
hijos rebeldes, y os sanaré de vuestras rebeliones.
Puertas entre abiertas dando cabida a aquello que solo
entorpecerá nuestro recorrido con Dios, y su control sobre esta nuestra vida.
De por sí trayendo enfermedad al alma, esto es el pecado y las consecuencias
que trae consigo. Pudiendo ser sanadas por solo nuestro médico divino que nos
llama al arrepentimiento, y la salud espiritual que solo tendremos, permitiendo
entrada al Espíritu de Él.
b. Salmo 107:20- Envió su Palabra
y los sanó; los libró de la ruina.
Por abrir la puerta de rebelión, por abrir la puerta
de maldades. Abrieron puertas de muerte, por haber rechazado el alimento
espiritual; esto es las ordenanzas de Dios. Solo la entrada de la Palabra de
Dios a nuestras vidas nos hace habitar en salud espiritual. Todo lo demás
conlleva consigo castigo o muerte, ruina.
5. Aquella de nuestros impulsos:
a. Proverbios 19:2-…y aquel que se
precipita, peca.
¿Cuántos no hemos abierto esta puerta para luego haber
deseado nunca haberlo si quiera considerado?
La puerta de la precipitación es pecado, porque
violamos con este acto el hecho de haber realmente evaluado o considerado si
aquello sería una puerta de bendición. Nada que procede de Dios implica
precipitación, si fue provisto por Él, allí estará para el momento señalado por
Él. El tiempo señalado por el Señor reunirá todos los elementos para que haya
cumplimiento en lo que Él ha determinado.
b. Proverbios 21:5- Los planes del
diligente ciertamente tienden a la abundancia, pero todo el que se apresura
alocadamente, de cierto va la pobreza.
Dios espera de nosotros que seamos diligentes,
perseverantes; esforzados, valientes. Violentos espiritualmente, esto es que
siempre estemos dispuestos, listos para todo aquello que procede de Dios. Pero,
un hombre apresurado, está fuera del contexto de todo lo anteriormente
mencionado, ya que este simplemente encierra una persona afanada y de proceder
que en nada de bien podrá ser el resultado.
c. Proverbios 28:22-El avaro se apresura
a enriquecerse, sin saber que caerá en la indigencia.
Porque Dios es un Dios de orden, nada que no haya sido
estructurado conforme a lo que Él dictamina podrá prevalecer. Dios jamás se
precipita, nunca está de prisa; el tiempo está en sus manos, y cuando él lo
determine ocurrirá, ha de ser.
d. Eclesiastés 5:2- No te des
prisa a abrir tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de
Dios, porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra. Sean por tanto pocas
tus palabras.
El hombre sabio refrena palabras, refrena impulsos,
refrena o controla deseos. Ha llegado al entendimiento, que de esto no está
conformado aquello que procede de Dios.
Jesús nunca procedió con prisa, esto no implicó que no
había interés, pero lo que sí dejó claramente establecido es que, Él es el que
tiene el control. Como hijos de Dios entendamos que el Señor nunca nos pedirá
nada que conlleve desesperación y mucho menos confusión. Esas puertas ni si
quiera deben ser tocadas, y mucho menos abiertas.
6. Aquella administrativa, en lo
económico:
a. Proverbios 19:22…mejor es un pobre
que un mentiroso.
La puerta hacia bienes y riquezas, si esta no procede
de Dios; y se ha tenido que manipular, mentir, engañar. Comprometerse a niveles
que deshonran la fe y el testimonio de un creyente, entonces dice la Palabra.
No la abra, no la considere. Permanezca pobre, ya que allí en su pobreza estará
la fidelidad de Dios para con los suyos.
7. La puerta de nuestro carácter:
a. Eclesiastés 7:9-No te
apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los
necios.
Cuántos ciertamente hemos entre abierto esa puerta y
lamentable es muchos lo hemos hecho de par en par. Y se le ha dado rienda
suelta a lamentables consecuencias que nos acompañan hoy. La puerta del enojo
tiene graves consecuencias y esta no distingue seres queridos, amigos, y mucho
menos a extraños.
En el enojo reposan crímenes, insultos, ofensas,
violencias. ¿Puedo reverenciar a Dios, en coexistencia con estos males
presentes?
8. La puerta de las asociaciones:
Por ser aceptado, para formar parte de un círculo.
Para no ser tildado como alguien diferente o extrañó.
Estas son las puertas de asociaciones que debo abrir:
a. Salmo 119:63- Compañero soy yo
de todos los que te temen y guardan tus mandamientos.
b. 2 Corintios 1:7- Y nuestra esperanza
respecto de vosotros es firme, pues sabemos que, así como sois compañeros en
las aflicciones, también lo sois en la consolación.
9. La puerta de mi naturaleza
humana:
a. Proverbios 4:24-Aparta de ti la
perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios.
Nuestra naturaleza humana caída, siempre augura malas
noticias, en esta instancia se señala la perversidad de la boca y la iniquidad
de los labios. Todo procede de la
inmoralidad. Esto es lo que regirá si tenemos el temor santo en control de
nuestras vidas. Tristemente algunos hemos aun entre abierto la puerta a este
mal. Apartarlo implica cerrar la puerta,
ponerle llave y jamás volver a esa residencia en donde ese mal habitó.
¿De qué labios procede la alabanza y en quién habita?
¿De labios perversos o de aquellos que han sido tocados por el Espíritu de
Dios?
Si el poder de Dios permitió que Isaías recibiera una
purificación de labios (Isaías 6:47), ese mismo Señor, es nuestro Dios y al
igual hará la obra.
Isaías cerró aquella puerta y nunca más lo visitó,
dispuso en su corazón honrar a Dios; y el poder de Dios lo acompañó.
¿Qué puertas aún permanecerán entre abiertas? Por el
poder de Dios que obra en nosotros, abramos las puertas a nuestro Señor, y a
todo aquello que lo glorifiquen a Él.
Las puertas que conducen a cualquier y toda área de
nuestra vida, siempre deben ser atendidas con sumo cuidado; ya que la presencia
de cualquiera influencia, solo será de interferencia; esto es si ocupa espacio
que solo debe estar ocupado por el Señor.
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