SI USTED ES UN CREYENTE ES UN JUDÍO (ESPIRITUAL)




Efesios 2:11-19
Reconciliación por medio de la cruz
A través de Jesús, la vida del creyente ha sido y es revolucionado constantemente. Lo que se era y lo que hoy se es. De completa perdición a la salvación admirable. De rechazados a ser aceptados por medio del Mesías.
Cada persona que ha sido alcanzado por el poder de la salvación podrá y tendrá sus propios relatos o testimonios del lugar en que estaban, del cómo estaban. De las cosas inimaginables que hacían, y de cada uno de esos lugares, estados, condiciones, llegó el poder de la salvación a través de la sangre de Cristo los limpió y los libró de su condición, y los hizo aceptos para con su Creador. Esto era la realidad de todo aquél, y ahora la nueva vida que se tiene por Él y en Él. Porque es por su poder que actúa en ellos que son lo que el día de hoy son.
Y ahora como pueblo de Dios, propiedad del Supremo, coherederos con Cristo, sacerdotes, nación santa. Así es como describe las Sagradas Escrituras a los cristianos.
Examinemos lo que a través de la sangre de Cristo se es hoy, y la nueva posición que se sostiene.
11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisos por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.
Es necesario esclarecer que la circuncisión es una señal del pacto que hizo Dios con Abraham y gracias a Él, para con el pueblo de Israel.
Ahora bien, antes de Jesús en la vida de todo creyente, eran simples gentiles (no judíos), paganos, queriendo decir que se sostenía cualquiera creencia excepto la que produce la salvación en todo hombre a través de su confesión de fe, declarando a Cristo como Rey, dueño y Señor de sus vidas. Es importante subrayar que el cristiano por su profesión de fe, por su nueva vida a través del Redentor es un circunciso espiritual. Esto quiere decir que está bajo el pacto o unión con Dios, por medio del Nuevo Pacto, establecido con el advenimiento del Salvador, que es la gracia de Dios.
12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
En otro tiempo el hombre sin Cristo estaba separado de Dios, alejados de la ciudadanía de Israel, y no estaba cubierto bajo la promesa o pacto con el Hacedor.
Sin embargo, todo cambio, un giro completo para todo aquél que aceptó la dádiva de Dios. De perdidos a encontrados, de trapos de inmundicia a santificados. Ahora a través de Jesús el creyente ya no está distanciado de su Creador, por la preciosa sangre de su Hijo amado ahora pueden ser incluidos, ahora están dentro de la familia de Dios, de su pueblo escogido, nación santa, igual que Israel físico, la niña de sus ojos.
Todo creyente tiene una nueva ciudadanía (nacionalidad, procedencia, origen).
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
Si el creyente aún no ha entendido en qué posición está, y cuál es su nueva nacionalidad, usted es Israel espiritual, sí un israelita espiritual.
Entiéndase que un gentil es todo aquél que no es procedente de Israel. Ahora bien, el cristiano a través de Cristo Jesús ahora es uno con Israel, porque a través de la sangre de Cristo, toda pared de separación ha sido derribada. Ahora hay Israel físico e Israel espiritual. Dios no contempla al creyente separado de su pueblo escogido, los mira como uno, gracias a su Hijo amado.
15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;
18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros (ajena) ni advenedizos (forastero), sino conciudadanos (compatriota) de los santos, y miembros de la familia de Dios…
El creyente ya no es n extranjero, no es un forastero, es un conciudadano, de los que Dios llama su familia.
Este es el Israel Espiritual, el judío Espiritual:
Romanos 2:28-29
28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.
El corazón entregado a Cristo Jesús es el que ha ido a través de la circuncisión espiritual. Ese es el judío en lo interior.
Filipenses 3:3
Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
Colosenses 2:11
11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;
Gálatas 6:15-16:
15 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.
16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.
Todo creyente forma parte del Israel de Dios, ningún cristiano esta desposeído de la nueva ciudadanía.
Romanos 9:6-8
6 No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas,
7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.
8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

Gloria a Dios, todo creyente forma parte del pueblo de Dios, familia del Rey, ahora contados como descendientes a través de Cristo Jesús.


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