¿ESTARÍA DISPUESTO A ACATAR LO QUE ORDENA DIOS? (¿ES ESTA POSICIÓN UNA REALIDAD INCONDICIONAL EN SU VIDA?)

  ¿Qué Dios nos habrá llamado a sacrificar? ¿Cuántos lo habrán por lo menos escuchado y ejecutado? Fácil es decir hágase Señor Tu voluntad, pero las implicaciones son otras. Todo cuanto pide el Señor que se haga tiene un alto costo. Es costoso tanto en lo humano, como en lo espiritual. ¿Qué si se ha esperado un largo período para recibir aquello que se ha presentado al Señor, y habiéndolo recibido pide el Señor que lo sacrifique, que se desprenda de ello de la manera en que Él se lo indique? Sólo el Creador tiene conocimiento exactamente dónde se estará en esta postura espiritual, lo que sí es una realidad, es que Dios habla a todos e indica qué es aquello que es necesario sacrificar y de lo que se debe prescindir en base a una petición u ordenanza de Él.

¿Estaría dispuesto a acatar lo que ordena el Señor? ¿Es esta una realidad incondicional en su vida?

 Abraham esperó 25 años para recibir la promesa del Señor, el nacimiento de su hijo Isaac. Nace el pequeño y todos felices. Pero, después de unos años, posible hayan sido unos treinta años; el Señor, el mismo Dios que lo concedió se lo pedirá en holocausto.

·         Génesis 5:2- Y Dios le dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, vete a tierra de Moriah (Abraham habitaba en la tierra de los filisteos (v.22) y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré.

La bendición de Abraham, padre de la fe y confianza en el Señor es que él no tuvo una segunda opinión en todo esto. Dice la Palabra de Dios, que se levantó muy de mañana, preparó todo lo necesario para la petición del Señor e inició el camino a la obediencia en el holocausto u ofrenda, reverencia o temor a su Creador, por amor al que reina sobre todas las cosas.

Es importante señalar que Isaac representó un tipo de Cristo en su sacrificio vicario, empero en el caso de nuestro Salvador y Señor, sí fue necesario su muerte en expiación por nuestros pecados.

 El sacrificio físico de Isaac no era necesario, el Señor nunca pediría sacrificio de vidas como se lo presentó a Abraham. Empero, lo que sí le pidió a Abraham fue:

1. Amar sobre todo al que lo bendice y no a la bendición en reemplazo a Él. ¿Cuántos no habrán incurrido en este pecado?

2. Obediencia aun cuando todo lo humanamente racional no se alinee con lo que Dios pide.

 Examinemos en detalle lo que hizo Abraham o lo que emprendió:

 a. El camino a la obediencia en el holocausto u ofrenda: toma lo que más aprecias, estimas, consideras y ofrécelo o entrégalo a tu Señor. Abraham tomó a Isaac a quien amaba y lo iba a ofrecer a su Dios a petición de Él. Nada entre mi Señor y yo, esto debe ser el eco de todo cuanto nos rija.

 b. Reverencia o temor a Dios. No solamente en palabras, mas, en hechos. Obediencia no restringido o limitado en nada. Abraham tomó a su hijo y se encaminó hacia el lugar en donde iba a ofrecer en sacrificio a su hijo. Nada más que hacer excepto obedecer.

c. Amor a Dios sobre todas las cosas: Isaac era su hijo, sin embargo, Jehová es su Señor. Puede y debe amar, pero, de ninguna manera debe tener alguna cercanía con su amor al Soberano Dios. Lo que el Señor determina, ordena, eso se hará.

3. Creerle a Dios y dejar todos los desenlaces a Él. Cuando Isaac le preguntó a su padre por el cordero del holocausto, él le respondió: “Dios proveerá…” (Génesis 5:8) La relación de Abraham con Dios era admirable y digno de ser emulado ¿Tienes fe? Abraham hizo un recorrido acatando a la petición del Señor que todo hombre espiritual debe y tiene que hacer para poder ser de bendición para otros, al igual para su propia vida.

En la petición del Señor a Abraham:

1.    Inició el camino a la obediencia, dice las Sagradas Escrituras que se levantó muy de mañana no procrastino, no tuvo que considerar absolutamente nada. Caminó en lo que Jehová le pidió al siguiente día. No solicitó un período de gracia, no preparó despedidas, no dilató en lo absoluto. El Creador dijo, él hizo. Resulta importante al igual resaltar que Abraham en esta instancia no le informó nada a su esposa y al igual no buscó apoyo humano ni consulta humana. El Señor le hizo saber su voluntad, él acató. La fe de Abraham no se debilitó al considerar lo solicitado por el Creador. Porque en el camino de la obediencia es creerle a Él, pues es quien sostiene y fortalece, dando gloria a su Nombre.

En el camino de la obediencia hay plena convicción o convencimiento de que Él es poderoso para hacer todo lo que ha prometido. Axioma: El Soberano dijo, el Hacedor hizo, ha establecido y así será. No hay argumento alguno a lo que establece el Autor de nuestros días, no hay altivez alguna que se levante cuando el conocimiento del Omnipotente, llevando cautivo todo pensamiento de Dios a la obediencia a Cristo, y estando prontos a castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta (2 Corintios 10:5, 6). Cuando Abraham había tomado el camino para cumplir con el Señor, él había presentado un sacrificio, y esta fue “obediencia a las Palabras de Jehová”.

·         1 Samuel 15:22- … ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

La obediencia, la sujeción de Abraham a las ordenanzas de su Señor se radica en, Él ordenó, yo obedecí. “Que abunden los Abraham en la congregación”. Esta debe ser la posición de todos, y hay pocos en el pueblo. Axioma: El camino de la fe no es perfección, es obediencia.

 a.    El camino a la santidad no nos hace perfectos, pero obedientes.

 

b. Obediencia no es declaración, es ejecución.

  

2.    Reverencia (temor a Dios): el manifiesto de este hecho en Abraham era evidente, era palpable. Obediencia incondicional a su Creador, Hacedor, Padre eterno y Soberano Dios. Dios tenía en Abraham un hijo que acataba a toda ordenanza.

 Reverencia o temor a Dios no es un poder que envía el Señor sobre usted.  Mas, es una decisión de seguir, acatar y dejar todo desenlace al Señor.

Es imposible que en el camino de reverencia se encuentre decepción o resultados que plaguen de todo aquello que trabaje en vuestra contra. Axioma: Caminar el sendero de la fe no es garantía de riquezas. Empero, lo que sí es, es abundancia de la provisión y compromiso divino que cumplirá toda buena obra al que nos ha llamado a ejecutar. Es dependencia total del Señor.

Abraham honraba a Dios, y lo exaltaba a través de su vida, por la confianza invariable e inmedible que tenía en Él. Para Abraham no era necesario entender, sin embargo, lo que hacía era moverse en sujeción absoluta a las ordenanzas de su Hacedor.

 

3.    El camino de amarlo a Él sobre todas las cosas, las implicaciones de esto lo tenemos claramente descrito en este hombre de fe. Cuando Dios le habló y le hizo saber su voluntad, nada se interpuso en su ejecución o cumplimiento excepto Dios mismo que se lo había ordenado. Para Abraham no había nada que sopesar o entretener en su humana naturaleza, era un hombre vendido totalmente a la voluntad de su Creador (es posible que él sí cantó y ejecutó sin lugar a dudas “yo me rindo a Él…” Este camino es un mandamiento del Todopoderoso para que se pueda iniciar o continuar el proceso que siempre será. Para Abraham era su escogencia vivir sometido a Él en todo asunto.

¿Es Él Dios de todo, realmente todo? ¿Acaso será que su obediencia es condicional o en base a sus emociones, estado de ánimo? ¿Qué Dios estará llamando a sacrificar? Cuando se cumple a la voz, a las ordenanzas del Señor, su comunión es ininterrumpida con Él. Y puede vivir en continua celebración a su poder y manifestación en vuestras vidas. Una vida sacrificada a Dios, es una vida que solo puede revertir en gloria y honra a Él.

A Abraham se le llamó padre de la fe, este título se lo dio el Señor. Ya que él ante Dios se mantuvo siempre accesible y obediente a su Señor. No entretuvo dudas o temor a perder en algo encomendado o recibido de su Creador. Como un hijo obedeciendo a la voz de su Padre, esto fue lo que se percibía en forma clara de él. Creo y obedezco al Hacedor en todo cuanto Él ha dicho y establece, así Él siempre se glorificará.

Nada que Dios pide que sacrifique en holocausto podrá ser jamás pérdida, retraso, cancelación de sueños o logros. Lo que es y realmente representa es estrechar los lazos entre Él y los suyos. Mantenerlo sobre todo y en todo. Sosteniendo levemente todo y asido de Él.

a. Cuando Dios se manifiesta, esto representa e implica sacrificio.

b. La llegada a ese punto de sacrificio puede implicar soledad y dureza. Es de suma importancia entender que es un recorrido personal, no es colectivo.

c. El sacrificio u holocausto no se logra sin separación o alejamiento, salida de aquello que no lo glorifica a Él. Susceptible somos a tanto, dispuestos a luchar, esforzarnos por aquello que a nuestro juicio nos ha de beneficiar.

Empero, ¿Cuál es la medida espiritual en nuestros cometidos y sensibilidad a lo que Dios nos pide? ¿Encamina sus pasos como Abraham, habiendo tomado aquello preciado y cercano a su corazón no anteponiéndolo a su Dios? Solo nuestro Hacedor y cada cual conoce la respuesta a estos interrogantes. ¿Podrá realmente decir que todo rendido está, servil a Tus pies; y sobre mí no hay ningún otro señorío excepto la de mi Dios?

 

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