EN EL SEÑOR NO VARÍAN LOS RESULTADOS
Juan 11:6…se quedó dos días más
en el lugar donde estaba.
El mover y el proceder de Dios, cuando humanamente se ventila o se trata
de analizar, ya sea esto observando o apreciando un acontecimiento; no cobra
sentido, hasta cuando el Señor obra y todo lo que creíamos, pensábamos, y hasta
expresamos; cae, vuelve a su lugar como aquello que nunca se debió dar lugar; ya
que nada será válido; pero, se le dio lugar y luego, ¿Cómo corregir?
Cuanta bendición representa callar y esperar tranquilos en el Señor. Y
si emitimos algo, que sea: aunque no lo entienda, aunque en mi haber no cobre
sentido, sé que para Ti todo está ordenado.
Esto fue y es el escenario continuo ante Dios, y lo que escuchó Jesús en
relación a la muerte de Lázaro:
1. Señor, si hubieras estado aquí…no habría
muerto.
¿Dónde estaba o está el Señor en los momentos cruciales o difíciles en
nuestras vidas? ¿Dónde no puede estar el dueño del Universo, el Omnipresente?
Examinemos detalles de lo que aconteció:
Estaba enfermo uno llamado Lázaro, de Betania. En este plano humano ha de ocurrir cosas que
no necesariamente aquello implique que estamos fuera de la voluntad de Dios, o
que no pueda, o no haya de acontecer.
1. Lázaro amaba a Jesús, y Jesús lo amaba a Él.
2. Era un hombre temeroso del Señor, obedecía los
preceptos establecidos por Él.
3. Era amigo del Rey y Señor, del Mesías, de la
Resurrección y la Vida.
Y aunque esto era su realidad, como todo hombre algunas veces nos
veremos afectados por percances. Está la cobertura o protección del Señor, empero
en instancias nuestra frágil naturaleza se verá estremecida por situaciones
como lo fue la de Lázaro. Pero en ello hay un propósito.
Nunca tendremos una vida sin que haya elementos o filtraciones que
tratarán y lograrán llegar a afectarnos ya sea emocionalmente, físicamente,
espiritualmente. Mas en medio de ellos está Dios, y si lo ha permitido, Él se
glorificará y usted saldrá al igual por su poder. Sin embargo, se ha de
atravesar situaciones, tendremos encuentros.
Hay enfermedades que ha de representar muerte, hay situaciones que ha de
representar pérdida; pero, para aquel sin Cristo es como encontrarse en un callejón
sin salida. Empero para el creyente, aquel que está confiado, esperanzado en el
Señor, siempre tendrá, habrá una salida. Aquél no contemplará lo que está
frente a él, sino que considerará aquello que ha de venir del Señor.
Cuando somos alcanzados por percances, el incrédulo lo percibe como una
tragedia y pregunta ¿Dónde está tu Dios? Y aquel creyente cimentado, fijo en el
Señor responde: conduciéndome a lugares que tiene provisto más bendiciones.
Lázaro se movía del plano humano, a la presencia de Dios. Para nosotros
es pérdida de aquel ser, para el creyente es: bienvenido a la presencia de tu Creador.
Jesús dijo: esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de
Dios.
Sólo Dios determina qué enfermedad es de muerte y cual será o recibirá restauración.
Cuántas situaciones no ha habido en donde ya se le daba muerte al proceso, y el
poder de Dios le da un giro a esas circunstancias. Y aquellos otros que se
daban vida, el Señor dictaminó que ya era hora, que ya no sería.
Cuando el Señor se enteró que estaba enfermo, se quedó dos días más en
el lugar que estaba.
Examinemos y entendamos de una buena vez por todas:
1. El Señor nunca tiene que apresurarse ya que
ninguna situación ni antes, ni después es un problema para Él.
2. El tiempo de la llegada del Señor, siempre lo
glorificará.
3. Todas las desmejoras en la vida, es a
consecuencia del pecado, la presencia del Señor lo vuelve a su cauce y encamina
a bien.
4. Dos días, dos años, dos milenios; lo que hará,
y hace el Señor no variará.
5. Nuestro marco de tiempo nos confina, pero sobre
ello está el Señor, nada lo limita a Él.
6. Preséntese el Señor antes o después del tiempo
esperado, no han de variar los resultados.
7. La única tardanza entre Dios y nosotros, es
nuestro entender o que ya se haya arribado y concluido, que todo tiene un por
qué.
Nuestro amigo Lázaro duerme, dijo Jesús, pero voy a despertarlo. Hay una
enseñanza en todo cuanto hace y permite Dios, cuando no se recibe se tendrá que
volver a la instrucción.
Analicemos las enseñanzas claras dejado por el Señor:
1. Para Dios no hay punto final. Excepto que el
Señor determine que aquello no volverá.
2. La muerte detiene al humano, ante el Dios de
aquel sueño podemos por Él ser levantados. El pecado trae muerte, la presencia
de Cristo es Vida, es resurrección.
Todo creyente estaba muerto en su condición de pecado, hasta que se
presentó Cristo y fuimos levantados. Resurrección espiritual por la Palabra y
la presencia de Cristo.
Señor, dijo Marta: si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
¿Por qué Marta aceptaría que con la presencia del Señor o estando
presente no habría muerte? Lo que allí dijo fue que él tenía poder para detener
la muerte o aquello que afectaba, empero, que ese poder solo se hacía realidad
si Él estaba presente.
Luego dijo algo que era hasta ese momento para ella un misterio y aún
tenía limitaciones para aplicarlo en todas las situaciones.
Marta dijo a Jesús: Pero también
sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará (v.22)
Sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Todavía no había
ascendido al nivel espiritual de entender que, si lo que ella expresaba era una
realidad; no había forma que, aunque no estuviese presente, no se cumpliera o
no volviese a la vida su hermano. Lo expresado fue, creo que puedes hacer, sin embargo
no tienes toda potestad, todo dominio. Hasta allí estaba su entendimiento
espiritual.
En respuesta a las palabras de Marta, le responde Jesús: Yo
Soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Jesús es la respuesta en todos los aspectos que nos rodean, afectan. No
si fuese que…, es la respuesta, es la solución. Lo imposible está en manos de
Él.
Entendamos:
1. No hay casos muertos para quien posee la vida.
2. Imposible es que ante la presencia del Señor
prevalezca una condición que Él haya determinado que no será o ya no será.
3. Muerte tiene solo el enlace, hasta que Jesús lo
despida, o le diga que suelte.
Si hubieras estado… Pero, estoy;
responde el Señor. No habría muerto… empero, vivirá. Será en un tiempo
distante… el día es hoy.
No estoy confinado en tiempo, ni espacio; presente o pasado; células o
moléculas. Soy el Señor del universo, Soy el Soberano Dios. Y aunque esté
presente con vosotros, algunas cosas he de permitir, porque hay motivos que en
lo presente no apreciarás, pero el desenlace me glorificará.
Permito muerte, tragedias, enfermedades; todos como resultado del pecado.
Mas, Mi gracia abunda sobre todo ese mal. Sin embargo, la hora se avecina, está
por establecerse aquello en que variantes no habrá. Será establecido solo
bendiciones y más bendiciones.
Si en tu espera al Señor han sido días, años o décadas; cuando Él se
presente aquello que esperabas u otros creían que ya no sería, será algo
maravilloso; para la gloria única del Señor.
Dos días, dos años… ¿Qué son para el Señor? Mayor oportunidad de recibir
más gloria y honor.
Comentarios
Publicar un comentario