UNA GUERRA GANADA POR MISERICORDIA
Uno de los enemigos en el tiempo del profeta Eliseo, eran los sirios,
estos estaban en guerra contra Israel. Con toda cautela y en la mayor seguridad
posible, el rey de Siria les informa en consejo a sus siervos en dónde estaría
su campamento.
El profeta de Dios, Eliseo, que estaba en Israel, en un lugar llamado
Dotán (esta ciudad estaba a unos 22 Km. De Samaria). Pero, en ese lugar Dios le
revela al profeta lo que planeaba el rey de Siria contra el pueblo de Dios, Israel.
Y debido a esto el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varón de
Dios le había informado en donde estaría el rey de Siria. El lugar secreto ya
había sido revelado.
El rey de los sirios estaba turbado porque no podía entender cómo el
pueblo de Israel pudo haberse enterado de la celada o las maquinaciones que
tramaba él contra ellos. A raíz de su inquietud y frustración, llamó a sus
siervos para averiguar quién entre su reino estaría proporcionando información
a Israel de sus planes en contra de ellos.
a. ¿En cuántas ocasiones aun en el pueblo de Dios,
recibiendo la respuesta clara e inequívoca de dada situación (ya sea a través
de la Palabra misma, una predicación; o a través de un siervo de Dios), empero,
continúan en su camino de rebeldía y obstinación; asemejándose tanto como este
rey de los asirios?
b. Lo interrumpe en el camino que usted trazó, el
cual lo estaría conduciendo a estar fuera de la voluntad del Señor, mas algunos
insisten como el rey de Siria.
¿Alguno se puede identificar en
este gran mal?
Uno de los siervos del rey le dio la respuesta: el profeta Eliseo, que
está en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que tú
hablas en tu habitación más secreta (2 Reyes 6:12).
Aquí podemos ver con toda claridad la actividad satánica en una vida,
cuando aquella vida está sujeta a su poder. Ya que ni aun habiendo quedado
expuesto a una respuesta de uno de sus propios siervos, le hizo considerar que
él estaba frente a algo (llamémoslo así), más grande de lo que él consideraba.
Él escuchó de uno de los suyos. Nadie de tu reino te ha o está traicionando
o revelando tus planes. Sin embargo, hay un profeta de Dios en Israel que aún
estando en Dotán, se entera, escucha lo que estás planeando en tu habitación
más secreta.
Se esperaría ya sea por ser supersticioso, cauteloso se detendría a
evitar posible una mayor o peor situación. Pero, cuando el diablo tiene a vidas
cautivadas bajo su mal, no hay reacción, no hay introspección, no se analiza,
solo se procede.
El rey de Siria envía a sus siervos para apresar al profeta. Un gran
ejército fue tras el profeta, llegaron estos de noche y sitiaron la ciudad.
Considere:
1. No importa cuán grande sea el adversario, cuán
numerosos sean contra el pueblo de Dios, más grande es nuestro Dios.
2. No importa cuánto traten de detener lo que el
Señor ha ordenado, no prevalecerán.
Lo que el rey de los sirios no entendía era que, él no estaba tratando
con huérfanos, con hijos sin un padre. Él estaba tratando con el pueblo de
Dios, con los hijos del Padre celestial. Ese necio rey estaba tratando de
vencer lo invencible, aquellos que están bajo el amparo del Todopoderoso. Por
ende, cuán pequeño resulta todo lo que se levante contra el pueblo santo cuando
el Señor termina con ellos.
Permítanme usar esta argumentación: realmente ¿quién sitió a quién? ¿Los
sirios a Israel, o los sirios estaban acorralados por el poder de Dios?
Axioma: Cada vez que el enemigo cree tener la última palabra contra el
pueblo de Dios, el Señor deja en completa claridad, quién siempre está en control.
Había un criado que le servía a Eliseo, cuando este se levantó de mañana
y vio que el ejército tenía sitiada la ciudad, temió y preguntó al profeta qué
harían.
Eliseo primero respondió a su temor: no tengas miedo, porque más son los
que están con nosotros que los que están con ellos.
a. Siempre el creyente es mayoría. Los ángeles del
Señor acampan alrededor de los que le temen.
b. Siempre el creyente es vencedor. Cuando Dios es
quien está peleando la batalla, Él jamás pierde, no puede ser vencido o
derrotado. Permite ciertas cosas, pero es para dejar expuesto más de su gloria,
de su poder.
Pobre aquél o aquellos que son
derrotados por el poder Dios, porque es juicio de Dios sobre ellos.
Oró Eliseo al Señor, para que los ojos espirituales de su criado
quedasen abiertos. Y Dios respondió al clamor y permitió que el criado pudiese
ver que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego
alrededor de Eliseo. Poder de Dios cubriendo y cuidando a su profeta.
Cuando los sirios descendieron hacia Eliseo, él oro para que el Señor
los cegara, y así hizo Dios. Y Eliseo en medio de ellos les hace saber que
ellos no estaban en el camino correcto, ni la ciudad; y que él les guiaría
hacia el hombre que ellos buscaban. El sentido de humor de Dios queda
manifestado en este hecho. Los cazadores fueron cazados.
Y Eliseo los guía a Samaria, y allí pide al Señor que les volviera a
abrir sus ojos. Los enemigos se vieron completamente entregados a la merced del
pueblo de Israel.
El rey de Israel consultó con el profeta si debería proceder a matarlos.
Pero, el objetivo de Dios en medio de esta captura no era muerte, sino dejar
manifestado misericordia.
Al verlos el rey de Israel, le preguntó a Eliseo: ¿Los mataré, padre
mío?
Él le respondió: No los mates...Sírveles pan y agua; que coman y beban,
que vuelvan a sus señores (2 Reyes 6:21, 22).
Les hizo saber el profeta que les sirvieran pan y agua, que les dieran
de comer y que les dejasen retornar a sus señores. Así hicieron y nunca más
volvieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel.
Habrá situaciones en donde el pueblo de Dios, los creyentes, aun en
medio de grande hostilidad, pedirá que se deje manifiesto perdón y
misericordia. Como en esta instancia en donde la victoria que hubo no fue a
través de una respuesta con violencia, empero esa arma poderosa de la
misericordia de Dios sobre aquellas vidas vacías.
El creyente siempre debe consultar con el Señor, antes de proceder, así
siempre estará en la perfecta voluntad de nuestro Creador.
En esta instancia la misericordia era el arma a usar, para vencer al
enemigo o hacerlos callar, desarmar.
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