BAAL-PARAZIM (Heb. SEÑOR DE LOS PASOS ABIERTOS)
2 Samuel 5:17-25. Cuando los filisteos oyeron que David había sido
ungido como rey de Israel, subieron todos para buscar a David.
Finalmente, David es coronado rey de Israel
(2 Samuel 5:3).
El bien alcanzará nuestras vidas, y habrá
aquellos que se gozarán en ello, pero cuando el enemigo al igual se enterará.
Para ellos no hay tregua, todo cuanto puedan hacer para evitar que así
continúe, lo harán para lograr sus objetivos; el cual es vernos vencidos.
Cuando llegamos al lugar que Dios nos ha
prometido o preparado, entregado; esto en ninguna instancia significa que no
habrá oposición, que no se levantarán adversarios que tratarán de impedir el
avance o desenvolvimiento en aquello recibido o confiado.
Analicemos:
a.
S. Mateo 16:18... sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las
puertas del Hades no la dominarán.
La iglesia de Cristo siempre
será victoriosa, pero, al igual siempre tendrá oposición.
No es que no habrá hades, empero,
dice el Señor no prevalecerá, jamás tendrá supremacía...
b.
Salmo 23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis
angustiadores...
En presencia de aquellos que se han opuesto a
vernos avanzar, lograr; aquellos que han tratado de truncar el camino. Y en
respuesta a todo esto dice el Señor. En presencia de todo aquello que ha
querido destruir, y frente a ellos Dios deja manifiesto que Él es quien está en
control, y no impedirán jamás lo que Él hace o tiene preparado para los suyos.
En instancias creo que olvidamos que llegar
al lugar que el Señor nos ha preparado, representa una derrota para el enemigo,
el cual no quieren aceptar y harán todo cuanto puedan para destronarte de la
bendición.
Esto aconteció con David, los filisteos,
adversarios de siempre; se desplegaron por el valle de Refaim para capturar o
acabar con David.
v. 19- En medio de la bendición David no se
quejó o se lamentó de la condición. Consultó con el Señor. ¿Debo ir contra
ellos, los entregarás en mis manos?
Respondió el Señor a David: Ve, porque
ciertamente entregaré a los filisteos en tus manos.
Cuando
tenemos el respaldo del Señor, cuando tenemos la autorización del Creador, del
dueño del universo. Cuando Él nos hace saber que podemos proceder de esta forma
o de aquella manera. Que podemos entrar o enfrentar esto o aquello. Esto es
victoria garantizada. No hay forma en que podamos perder.
Veces hay que los enfrentamientos son
inevitables, y cuando lo atendemos conforme a lo que autoriza el Señor, estamos
en posición de vencedores.
Llegar al lugar de conquista no necesariamente
representa descanso, hay posibilidad que represente encuentros que no se desee,
pero, que se tiene que atender bajo la dirección de nuestro Dios. En el reino
de Dios, en su pueblo no hay cobardes, lo que hay son hombres que saben seguir
ordenes, y aquellos que utilizan solo las estrategias guiadas por su Hacedor.
En el v.20 podemos leer como fueron vencidos,
y en aquel lugar que fueron vencidos los filisteos, David llamó Baal-perazim.
Que en hebreo significa, Señor de los pasos abiertos. Ya que David dijo: el Señor me abrió brecha entre mis
enemigos, como corriente impetuosa.
Porque el Señor te ha permitido vencer, no
creas que los enemigos se vayan a desanimar. Siempre habrá pruebas, retos,
encuentros. No buscados directamente, pero indirectamente, porque representas
la bondad de Dios en tu vida, o la gracia de Él que está sobre ti. Igual como
podría estar sobre ellos si así lo decidieran.
v.22- Los filisteos vinieron otra vez y se
desplegaron en el valle de Refaim.
Volvieron al mismo lugar, determinados en
vencer o derrocar lo que Dios ha bendecido o instaurado.
En vez
de desanimarnos en instancias como estas en nuestras vidas, en donde pareciera que,
finalizando una batalla, en el mismo lugar continúa y regresa el enemigo. Cobremos
fuerza y busquemos del mismo Dios que nos guió en el primer encuentro. A Él no
se le agota los medios. Él no gana un encuentro y pierde otro. Sin embargo, lo
que sí debemos siempre buscar es su dirección del cómo obrar, el cómo atender.
v.23-
David consultó a Jehová, y Él le respondió: No subas, sino rodéalos y atácalos
frente a las balsameras.
v.24-
Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces
atacarás, porque Jehová saldrá delante de ti para derrotar el campamento de los
filisteos.
David consultó al Señor, pero las
instrucciones fueron diferentes. Quizás
lo importante aquí a destacar o subrayarse es que debemos siempre consultar al
Señor, no asumir o creer que tenemos la respuesta ya que obró de aquella forma
en aquel momento. Es posible que sea necesario obrar en otra dirección y
por haber asumido perdemos aquello que nunca debió de ser.
Las
instrucciones fueron diferentes, pero para el mismo resultado. Mas, para poder
lograr tenemos que obedecer y mantenernos bajo la guía continua del Señor.
v.25-
Y David hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos
desde Geba (Gabaón), hasta llegar a Gezer.
¿Cómo perder si obedecemos a Dios, si
seguimos su guía y dirección?
Hacer conforme a lo que Dios ordena te da la
entrada, la continuidad y te establece en el lugar que Él te ha entregado.
¿Cómo no lograr lo que Él dijo y ser
derrotados?
Cuando el Señor indica que avancemos, que
ataquemos, no es una posible victoria lo que te espera. Es hacer correr al
enemigo, no que le haga huir a usted.
Somos más que vencedores cuando obedecemos,
más que vencedores cuando nos sometemos a la voz de Dios. Más que vencedores
porque muchas batallas que libramos no representaron un confrontamiento, empero,
cumplimiento estricto de lo que el Señor ha ordenado. Y la cosecha siempre será
abundante gracia, misericordia y bondad de Dios para con nosotros.
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