DESACTIVANDO ANGUSTIA Y HACIENDO REGIR SATISFACCIÓN EN DIOS
Como creyentes tenemos que entender cómo desactivar el conducto de la
angustia en nuestras vidas, a través del regocijo en el Señor. Este es el medio
único para resolver y solucionar lo que sólo puede ser nuestro depósito de
garantía para por siempre eliminar.
Si se le dijese que usted no está regocijado en el Señor, ¿podría
refutarlo o por su vida apesadumbrada, afligida, aquello obvio que no podría
negarse u ocultarse?
Ningún creyente debe compartir su vivienda espiritual con regocijo y
angustia, esto no procede de Dios, Él tiene que ser soberano en todo.
El camino de regocijo, júbilo en el Señor es el camino de vida; el
camino de angustia es su conducto a la muerte o una vida privada del gozo que
le podría y le tiene preparado el Señor y que siempre se encontrará en Él.
Hay un orden de Dios para que salgamos del exilio de nuestra condición
que nos priva a residir en paz y con una vida victoriosa sobre circunstancias
que siempre nos rodearán, pero jamás se logrará anteponiendo angustia a lo que
nos ha dado el Señor para siempre vencer.
La ordenanza para estar a la altura de lo que nos ha dado nuestro
Salvador es:
·
Regocijaos
en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4)
·
Por lo
demás hermanos (sobre
todas las cosas), gozaos en el Señor... (Filipenses 3:1)
Examinemos lo que nos brinda y nos ofrece Dios para que esto sea una
verdad de siempre en nuestras vidas:
A. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
(Filipenses 4:4)
¿En qué momento un creyente no puede regocijarse en el Señor? ¿Por algo
que hizo o un hecho de nuestro Hacedor? Si procedió una acción del Creador para
con uno de los suyos tiene que provocar regocijo o gusto, ya que todo lo que
desciende de lo alto es para bendecirnos; ¡sí! aún esas pruebas, disciplina o
azotes departe de Él para corregir.
Sin embargo hay ocasiones en que las bendiciones vienen en una envoltura
que al inicio al desenvolverse no pareciera lo esperado, pero si fue enviado y
es enviado por el Señor, superará todo cuanto a su expectativa estuvo. Y ya que
todo cuanto hace el Creador es perfecto en su momento de llegada, al que se lo
entrega y los propósitos que Él logrará con ello será o se cumplirá para la
gloria de Él y la bendición de aquél.
No hay espera alguna que tengamos que hacer en que la hora de la llegada
no haya sido y sea el momento preciso. Nuevamente tendremos que enfatizar
que una lluvia tardía o temprana enviada por el Señor, ambas son de gran
bendición porque proceden de Él. Razones siempre tiene para hacernos esperar o
cuando permite que llegue a temprana hora.
Cuando no hay regocijo en la vida de algún creyente, es porque está
desinformado de las obras maravillosas de su maravilloso Padre Celestial, ó su
vida podría estar en dirección opuesta a donde este debería de estar.
Regocijo implica que:
a. Se está contento porque sabe que no hay otro
Dios como Él.
b. Se está lleno de júbilo porque fiel es el que
nos ha llamado y el que nos guardará.
c. Se tiene satisfacción en Él porque aún a pesar
de nuestras limitaciones, Él nos mira y nos considera, se acuerda que somos
polvo.
d. Se encuentra siempre en Él alegría porque se ha
placido en tener de nosotros memoria y nos visita con su gracia infinita.
e. Está siempre presente el gozo porque nada hay
que pueda recibir de Él que no sea siempre para su bienestar, especialmente en
aquellas cosas que no parecieran gratos, empero luego se aprecia cómo se
desvela o se expone ante las sorprendidas miradas de la grandeza del Señor para
con nosotros, con el mensaje adjunto del eterno amor de Dios hacia y para con su
grey.
f.
Estar
deleitados de poder estar en su presencia, sabiendo que absolutamente nada hay
que pueda tocar nuestras vidas sin que Él esté enterado, y si permitiera que
nos alcanzase, propósito tiene y en sus planes santos, sí y un reiterado sí a
este hecho, nos deleitamos y nos deleitaremos. Porque fiel siempre es el Señor,
y nada, absolutamente nada nos podrá apartar de Él; ni aún nuestra torpeza y en
instancias variación, oscilaciones.
B. Por lo demás hermanos, gozáos en el Señor...
(Filipenses 3:1)
¿Por qué gozarse (complacerse,
regocijarse)?
·
Porque hay
tanto que hace el Señor que imposible es enumerarlos.
·
Porque
está demás el solo tratar de entender todo lo que ha hecho y está haciendo para
nuestro bien, y porque este hecho siempre es, gócese en su Señor.
Fundamentado en este hecho en nuestras vidas aprenderemos, tendremos los
medios para campear o prevalecer, poder navegar sobre las aguas turbulentas de
la vida (cualesquiera que esta fuera para cada persona), cuando por un momento
está un tanto estable y cuando las fuertes olas embistiendo están sobre la
barca (sus emociones, familia, etc.). Y es importante mantener presente que aún
en tierra firme habrán tornados, terremotos, vientos huracanados; pero, siempre
habrá un momento en que ha de retornar a la quietud, ya que nuestro alterado
mundo a consecuencia del pecado está sujeto a todos estos hechos, mas, la
gloriosa esperanza en el Señor es que será liberada, restablecida a como
originalmente se creó, para bendecir al hombre de manera ininterrumpida
(Romanos 8:20).
Ya que aún cuando el orden real de las cosas no ha sido hecho, entre
tanto permanezca asido de su plano espiritual, de su nueva naturaleza en Cristo
Jesús y no posiblemente, ciertamente, garantizado es que vencerá.
Esta es la norma de la vida espiritual que tiene que imperar, tiene que
estar siempre presente. Es importante entender que esta obra es una realidad en
todo creyente, porque el Espíritu de Dios da la capacidad para que esto sea su
realidad, pero, usted al igual puede obstruir precisamente la fortaleza y la
sabiduría de cómo proceder cuando entretiene otras conductas nocivas, dañinas;
como lo es la angustia.
Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6, 7).
La angustia en la vida nada ofrece o resuelve, no es un camino de
respuestas, lo que más bien hace es agregar más deudas o pesar a la condición
el cual ciega y ensordece a toda indicación de salida, todo cuanto favorecer
realmente puede. Por ello es que dice la Palabra: “Por nada estéis angustiados...”
Para el creyente todo debe ser presentado ante el trono de Dios, las
gracias por aquello que nos bendice y al igual por las situaciones que tratan o
están presentes para desviar o alterar el curso de nuestra estabilidad. Todo
ante Él presentado es un depósito real en las acciones o el proceder del Señor
que resuelven y liberan.
Es importante entender que el Todopoderoso no tratará de resolver, Él
siempre resuelve; y todo, absolutamente todo cuanto toca sus manos, trabaja.
Dios ya está en conocimiento de la condición, nuestra petición de
intervención acciona del Hacedor su labor para con aquél que le ha hecho la
petición. Usted lo ha autorizado para que lo bendiga en el desenlace de todo lo
a Él presentado. Es inevitable, una acción contraria le hará perdurar en su
valle de angustia y desesperación, allí se está o se permanece hasta que se
vuelva a la acción de obediencia a Él, dándole a conocer nuestras peticiones y
encomendándolos al Señor.
Pero hay un orden y un mandato que seguir que su Palabra nos revela:
Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Ya que se ha entendido que en nada y por nada la angustia se le debe dar
lugar, hay unos pasos a seguir para siempre dejar despoblados o despejados
nuestras vidas de este mal. Lo que hay que hacer es presentar todo ante Dios:
a. “...sean conocidas vuestras peticiones en toda
oración...” Usted le está
haciendo saber a su Padre celestial todo aquello, lo diminuto, lo que pareciera
insignificante y lo que tiene la característica de complejo (para usted), empero,
la manera de hacerlo es en su comunicación diaria con Él, no en algunas
instancias, improvisaciones. Nos acercamos ante su trono no porque tenemos un
problema, lo hacemos porque lo amamos y nos gozamos en estar en su presencia. La
oración es una acción en marcha, un proceso iniciado con fuerza, determinación.
Todo ante Él en todo momento (algunos dan inicio y luego desisten de su fuente
de respuestas y soluciones de bien).
b. “...y ruego (en súplica, buscando el favor de Dios)...”
No llegue ante el poderoso trono de Dios como si se le puede exigir, pero sí en
continua búsqueda de que se cumpla lo que se busca de Él. Se asemeja a estar esperando el cambio de un
cheque entregado al cajero, usted va a recibir la cantidad allí detallada,
usted será recipiente de algo que le va a favorecer.
Axioma: Aquello que podría angustiar presentado al Señor, jamás retorna
con la ponzoña (el tóxico, el veneno que tenía originalmente), con la
destrucción que habría causado si por el Creador no fuese desactivado.
Es todo lo contrario, lo presentado
a Dios, vuelve de manera tal que cualquiera que hubiese sido o es la situación,
usted tendrá una salida, un medio para resolver, o el poder dado por él para
saldar aquello que fuese necesario, tolerar aquello que tiene aún su momento estimado
de ser.
c. “...con acción de gracias...” Todo creyente que ha aprendido a descansar en
el Señor y su confianza plena está en Él, jamás tiene que dar espera a la
respuesta o el desenlace de lo encomendado al Señor, las gracias siempre podrá
expresarse antes del acuso recibo o lo a Él peticionado.
Porque las gracias de antemano declaran
abiertamente que se está seguro que su obrar en el asunto presentado tiene una
misión sola, y esta será bendecirnos y hacernos prosperar en los lugares o las
áreas que su perfecta voluntad tiene dispuesto y ha preparado para aquél.
d. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús.
Cuando ponemos en aplicación lo que
ordena el Señor, estos formarán parte de lo que se manifestará el cual es:
1. El cese o nada de angustia ya que esa
enfermedad crónica, ese tumor maligno, esa indeseada instrucción de un enemigo
mortal, se ha puesto al custodio del Creador, el cual lo ha de aplastar y hacer
florecer o nacer para el creyente en :
a. Puertas abiertas a través de murallas que sólo
el Creador puede hacer.
b. Miel que Dios hará si fuese necesario de una
peña brotar.
c. Hacer de la tierra o en la tierra más árida
medios para que usted pueda cosechar (permitió que lo poco que se tenía
alcanzara, aquello que parecía terminar, tiene un inicio; una condición que los
doctores decían que ya no sería y el Señor permitió que fuese).
d. Situaciones que aún de una cosecha perdida,
hubo semillas para volver a sembrar. Simple o complicadamente se puede
continuar, avanzar en medio de los imposibles que nos presenta la vida.
e. Tener refugio en medio de la erupción de un
volcán, terremotos, sunamis (una tragedia, una calamidad, grandes adversidades).
Todas las circunstancias adversas,
lo hará trabajar en su bienestar. El cómo no es lo importante, el quién sólo
lo puede hacer es lo único real, vital, indispensable.
Axioma: La única pérdida para una
vida cristiana es no construir sobre lo establecido por Él, todo lo demás será
terreno accidentado e inversiones puestos en sacos rotos.
Una aplicación extrema alusiva al axioma sería continuar abasteciendo su
auto de combustible, con un tanque averiado.
2. “Y la paz de Dios...” Se está y se permanece en el lugar que el
Señor ha preparado a través de su paz, para que aun a pesar de todo lo removido
o sacudido, la esperanza única está en lo que hará o permitirá el Señor después
de todo lo acontecido (en medio de ruinas y despojos), porque Dios es un Dios
de vivos, no de muertos.
Así es que se está pendiente de Él,
fijo en el Señor:
a. Cuando ponemos nuestra mirada, toda expectativa
en Él, el Creador abrirá de su fuente de bendiciones, y aquella mirada
pendiente de Él, verá y recibirá de sus maravillas (Salmo 119:18).
b. No dirigimos nuestra mirada hacia los
obstáculos y las improbabilidades, sino hacia quien nos guiará a través de
ellos (Salmo 121:1).
c. Alzamos nuestra mirada hacia Dios quien tiene
todo el poder. Al que nada ni nadie lo confina o limita (Salmo 123:1).
d. El creyente ha entendido de quién o de las
manos de quién provienen los abastos, las respuestas, las soluciones. Y Aquél
que nunca ha de desamparar su alma o su vida (Salmo 148:8).
3. (esa paz)... que sobrepasa todo entendimiento
guardará tu corazón y tus pensamientos a través de Cristo Jesús.
Si el creyente desea admitirlo o
expresarlo ante otros, sus palabras realmente serán: Preguntarme sobre aquella
paz que sobrepasa todo entender o su comprensión, es exactamente allí en donde
se está, al igual por siempre maravillado de la manera en que Señor permite que
sea una realidad en nuestras vidas. Porque aunque no lo pueda entender, sé que
es el poder o el dedo de Dios sobre mi vida que permite y ordena que sea esa
paz que sobrepasa todo entender, toda comprensión que resida en mí, cualquier y
todo crédito humano de aquello es inactivado. ¿Cómo explicar este gran misterio o lo
inexplicable? Tan solo se posee, se está en conocimiento del que nos lo concede
y es eternamente nuestro.
Realmente no es necesario entender,
sólo reconocer quién hace esa obra maravillosa, todas las obras maravillosas
que nos rodean y forman parte de nuestras vidas.
Manténgase presente esto siempre:
·
Regocijaos
en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4). Ese regocijo jamás permite que su vida esté en
quiebra y sin esperanza.
·
Por lo
demás hermanos (sobre
todas las cosas), gozaos en el Señor... (Filipenses 3:1).
Ese
gozo no depende de externos, su sola dependencia es de su relación con el
Señor.
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